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La Paz, la verdadera Paz, sólo puede ser fruto de la Justicia.
Paz como esa convivencia en la que cualquiera pueda vivir en plenitud
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Justicia que se basa en tener preferencia por el desposeído y excluido.
Paz que nace de la Justicia.
 
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QUÉ ES EL CIBERACTIVISMO (en 10 preguntas)
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Esta obra "El Ciberactivismo en 10 preguntas" (no sus imágenes) está bajo una licencia de Creative Commons.
Pinche para ver las condiciones legales.


1. ¿Qué es el ciberactivismo?
2. ¿Y hace mucho tiempo que existe?
3. No creo que se consiga mucho con el ciberactivismo
4. ¿Y cómo se yo en qué casos ciberactuar?
5. ¿Y me puedo fiar de los que proponen ciberacciones?
6. No me pasará nada por ser ciberactivista ¿no?
7. Pero, si es tan fácil, ¿por qué no lo hace más gente?
8. Y si no tengo internet, ¿qué hago?
9. Por cierto, ¿hace falta ser mayor de edad?
10. Creo que ya lo entiendo. ¿Por dónde empiezo?

Para profundizar

(Documento elaborado el 12.III.05, 75º aniversario de la "Marcha de la sal" de Ghandi.)
(Última revisión el 1.8.06)

Elaborado por
Pablo Genovés Azpeitia, Inmaculada Domingo Hernando, y Jesús Villagra Simón,
del Equipo de Paz y Justicia.

(Pinche aquí para ir a la versión larga de este documento)


¿Qué es el ciberactivismo?


El ciberactivismo consiste en enviar correos-e a gobiernos o a autoridades de cualquier parte del mundo que estén cometiendo con alguien una injusticia, para que la presión internacional les haga cambiar de actitud. Se trata, pues, de una acción solidaria no violenta.

 


¿Y hace mucho tiempo que existe?


Bueno, si hablamos de enviar correos-e es evidente que tiene la misma edad que internet. Pero ya antes se utilizaba el envío masivo de cartas. E incluso cuando el correo no era algo asequible para la mayoría, se utilizaba (y se sigue utilizando) la recogida de firmas. Por internet, con cartas, o con firmas, el que muchos ciudadanos muestren su protesta ante una injusticia tiene ya una larga historia.



No creo que se consiga mucho con el ciberactivismo


Pues te equivocas. La eficacia del ciberactivismo está más que comprobada con miles de casos que han sido salvados de un fin trágico gracias a una carta, más otra, más otra, más... Es la suma de miles y miles de hombres y mujeres de todo el planeta la que tiene fuerza ante poderosos que, si bien no tienen escrúpulos a la hora de hacer el mal, no quieren que se ponga en contra de ellos la opinión internacional. Es paradójico, pero es así.



¿Y cómo sé yo en qué casos ciberactuar?


Es imposible que gente de a pie como tú y yo tengamos conocimiento de las injusticias que se producen en tantos rincones del mundo. Y, aunque supiéramos de alguna, es difícil que una propuesta de ciberacción hecha por un particular llegue a ser conocida -y, menos aún, secundada- por miles de personas. Por eso, lo más normal es estar atento a las ONGs que trabajan en y están atentas a la evolución de los derechos humanos en los distintos países y colectivos sociales. Son ellas las que te dicen dónde hace falta tu apoyo a través de una ciberacción.



¿Y me puedo fiar de los que proponen ciberacciones?


Eso depende de ti y de en qué consideración tengas al colectivo que te propone actuar. Yo puedo opinar que tal grupo es de toda confianza, y otros, en cambio, pensar que son unos “izquierdosos vagos y melenudos” (te suena, ¿verdad?). En todo caso, lo que sí es cierto es que se debe dudar de toda ciberacción en la que no se explique claramente el caso y lo que se pretende, o en la que se te pidan datos personales innecesarios, o en la que no haya forma de contactar –si lo quisieras hacer- con el colectivo que la propone, etc.



No me pasará nada por ser ciberactivista, ¿no?


Si te refieres a si firmar una petición puede tener consecuencias negativas para ti, hay que decir que no. Es cierto que al firmarla te significas, dices que no quieres que suceda algo con tu nombre y con tus apellidos. Pero vives en un país donde tienes derecho a expresar tu opinión. Por tanto, nadie puede perseguirte o atacarte por hacerlo (si vivieras en un país donde eso fuera posible, nadie te propondría que ciberactuaras). La mayoría de las historias que corren de que aun los gobiernos democráticos tienen listas secretas de gente que participa en este tipo de campañas son leyendas. Y, aunque fueran ciertas, ¿a ti qué?



Pero, si es tan fácil, ¿por qué no lo hace más gente?


Pues nos gustaría decirte que no lo hacen por alguna razón fuerte y poderosa. Pero no podemos decírtelo porque si alguien que tenga acceso a internet no practica el ciberactivismo es, simple y trágicamente, por comodidad, por no emplear un poco del “valiosísimo” tiempo que emplea en navegar (muchas veces sin ton ni son) en ayudar a gente que podría salvar su vida simplemente con unos cuantos cliks de su ratón.



Y si no tengo internet, ¿qué hago?


Cuando una ONG propone un caso de ciberactivismo a los internautas, prácticamente siempre ofrece, además, otras formas de intervención. Y es que siguen existiendo las cartas y los sellos, y hay fax, y hay folios donde se pueden recoger firmas a mano. Aunque a veces se nos olvide a los que surcamos la Red, internet no es la única forma de comunicación. Y, en todo caso, internet puede tenerlo un amigo, y hay cibercafés... El que quiere, puede.

 



Por cierto, ¿hace falta ser mayor de edad?

Depende. En la mayoría de los casos no (de hecho, casi nunca se te pide un número de documento de identidad), porque no hace falta tener ninguna edad para decirle a alguien que está haciendo el mal que tú estás ahí y que no piensas permitirlo en la medida de tus posibilidades. Como mucho puede ser interesante saber tu profesión para determinadas cuestiones, porque, quizá, el que sobre un tema concreto opinen precisamente los profesionales de ese tema puede dar más valor a la ciberacción.

Otra cosa es cuando lo que se pretende es alcanzar un número determinado de gente que firme para que ese cúmulo de firmas tenga algún efecto jurídico o político (en España, por ejemplo, a veces se intenta conseguir xxx firmas para plantear en el Parlamento una “Iniciativa Legislativa Popular”); normalmente, en este tipo de peticiones sí se requiere ser mayor de edad, tener documento personal identificativo, firmar físicamente (no a través de internet), etc.

 


Creo que ya lo entiendo. ¿Por dónde empiezo?


Pues tienes dos caminos.

Uno es que empieces a añadir a la lista de “Favoritos” de tu navegador a aquellas ONGs y asociaciones que suelen proponer ciberacciones, y que, luego, las visites periódicamente para ver qué nuevos casos plantean. Muchas tienen boletines digitales, e, incluso, Amnistía Internacional ofrece el formar parte de su “Red de Acción Urgente”, en la que tú decides el número de casos que puedes trabajar al mes.

El otro camino -que no anula al primero, sino lo complementa- es más simple, y nos vas a perdonar que pueda parecer publicidad nuestra: se trata de que visites regularmente la página de inicio de la web que estás leyendo, PAZ Y JUSTICIA. En ella vamos añadiendo constantemente el ciberactivismo que encontramos por la Red, ahorrándote el trabajo de que tengas que buscarlo tú. Y, además, te lo ordenamos por temas.

A la vez, conviene no olvidar que tú mismo puedes proponer una ciberacción (incluso hay medios en la Red para hacerlo). Aunque, con todo lo que hemos dicho, suponemos que queda claro que esto es un paso muy serio y que exige una preparación cuidadosa.

En cualquier caso, hay que procurar que el ser ciberactivista no sea algo aislado del resto de tu vida. No sería muy lógico que lucharas solidariamente por los derechos humanos a través de la Red, y que, luego, te cargaras esa solidaridad en el resto de tu vida cotidiana, ¿verdad?

De todos modos, es claro que todo este asunto del ciberactivismo (o de la presión pública), es un tema abierto al debate y a la aportación de todos. Para cualquier cosa que quieras decir, hay abierto un tema en el foro sobre todo esto. Pincha aquí para acceder a él.



Para profundizar


LEER

  • REGLAS PARA ESCRIBIR CARTAS DE LLAMAMIENTO. Unos sencillos consejos acreditados por la larguísima experiencia de Amnistía Internacional. Si quieres una descripción más detallada, descarga el documento en pdf, también de AI.
  • CIBERACTIVISMO E A EXPERIENCIA DA CIDADANIA GLOBAL. Se trata de la muy interesante y profunda intervención que Rui Bebiano (un muy comprometido profesor universitario portugués) tuvo en el foro de Porto Alegre (Brasil) en 1999, a partir del asombroso hecho de que el mismísimo Secretario General de la ONU reconociera la importancia de la protesta digital. Está en portugués: los castellanoparlantes tendremos que hacer un ligero esfuerzo para leerla.
  • IZQUIERDA Y DERECHA EN EL CIBERESPACIO: HACIA UNA INTERNET PROGRESISTA. Largo texto de David Casacuberta (profesor español de filosofía), que exige una lectura pausada. Está escrito desde una profunda opción por la izquierda política y social, y ofrece una visión muy interesante sobre internet como motor de cambio social (el capítulo 3 está íntegramente dedicado al ciberactivismo). Muy apto para profundizar y debatir.

NAVEGAR

  • ORGANIZACIONES QUE USAN EL CIIBERACTIVISMO. Prácticamente todas se encuentran citadas en un punto u otro de la página inicial de PAZ Y JUSTICIA y sus submenús (donde dice “Sigue: hay más acciones sobre...”.
  • PORTALES GENERALES DE SOLIDARIDAD Y ACTIVISMO. Son muchos, pero que muchos, muchos. Y, además, cada uno tiene su propio estilo y sabor. Hacer aquí una lista completa sería imposible. Pero podemos poner, sin valorarlos, a algunos de ellos, que te servirán de puerta para muchos otros. Puedes verlos en el tema del foro que citamos antes y al que puedes acceder pinchando aquí.

MIRAR

Que nosotros sepamos, no hay aún ninguna película (ni siquiera algún montaje audiovisual) disponible para el gran público que parta del poder de la ciberacción. Pero sí que hay cosas para mirar si planteamos el asunto de forma más general:

  • CINE: “JUEGOS DE GUERRA" (War Games)” (Jhon Badham, 1983). Aunque los ordenadores que presenta la película aún se llamaban computadoras (mira de qué fecha es), la historia de cómo un niño puede llegar a hacer que se estremezca el orden mundial a través de la informática, sigue siendo absolutamente actual, y puede dar pie a jugosos debates. Además, la película es muy entretenida. Sinopsis y ficha técnica pinchando aquí.

Pero de lo que sí hay películas, y muchas, es sobre la ideología que sustenta al ciberactivismo: el poder de la presión pública, la fuerza de una "mayoría débil" frente a una "minoría fuerte". Seguro que a ti se te ocurren varias. Pero, haciendo el dífícil ejercicio de limitarnos a tres, en PAZ Y JUSTICIA lanzamos esta recomendación:

  • CINE: “GHANDI" (War Games)” (Richard Attenborough, 1982). Aunque no creó la "no violencia activa", Ghandi ha sido quien mejor la formuló y, sobre todo, quien con ella cosechó un éxito que aún sigue asombrando al mundo: la indpendencia de la India del todopoderoso Imperio Británico (además de evitar una guerra civil entre musulmanes e hindúes que, precisamente,e stalló -y aún colea- cuando la India dejó el camino de la "ahimsa satiagraha" gandhiana). Sinopsis y ficha técnica de esta superproducción pinchando aquí.
  • CINE: "LA ESTRATEGIA DEL CARACOL" (Sergio Cabrera, 1994). Entrañable película colombiana en la que unos auténticos "Don Nadie" se enfrentan a un poderoso millonario con las ¿armas? de que disponen. Sinopsis y ficha educativa pinchando aquí.
  • CINE: "EL ÚLTIMO TREN" (Diego Arsuaga, 2002). ¿Pueden tres personas normales y un niño enfrentarse a todo un gobierno y a la industria de Hollywood... para salvar una locomotora? Sí, si creen en algo y hacen creer a otros. Una inolvidable película uruguaya. Sinopsis y ficha educativa pinchando aquí.

FUENTES UTILIZADAS en la ELABORACIÓN de este DOCUMENTO

  • Este documento se ha elaborado a partir de la experiencia de los componentes de PAZ Y JUSTICIA y de los fondos documentales de su portal. Agradecemos la colaboración especial del Grupo PriComu de acción y reflexión cristiana.

Esta web y todas y cada una de sus secciones tiene COPYLEFT: puede, y debe, ser reproducida -en todo o en parte- por cualquier medio mecánico, fotográfico, informático, fotocopiador, o a mano y repartiéndola en plan octavilla. Siempre se agradecerá que se cite a los autores. Pero, vaya, que si no se hace tampoco pasa nada.
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Pinche para saber las condiciones legales.


Mucha gente pequeña, haciendo muchas cosas pequeñas, en muchos sitios pequeños...
...consiguen hacer algo grande.