de Antonio Orihuela.
Tierradenadie ediciones, col. contratiempos, 63 págs.
Introducción, expectativas.
¿Qué nos impide ser comunidad en diversidad, cooperación y democracia directa? Desde luego, son muchos los obstáculos pero el más evidente es, sin duda, las relaciones sociales de producción capitalistas que nos expropian de nuestra vida y la transforman en el tiempo de la muerte.
Sí, más allá de la extracción de plusvalías, de intensos procedimientos de alienación, lo que se lleva el Sistema Económico y lo que refrenda el Estado es el robo de nuestra propia vida. Llegar a aceptar esto no es fácil, por un lado las ficciones con que han recubierto el vivir y que sancionan los medios de comunicación como paradigmas de vida buena lo impiden; y por otro lado, reconocer esa verdad heladora podría destruirnos para vivir con el resto de los zombis, de los muertos vivos, si no va acompañada de una alternativa en la que vivir. El mensaje/masaje cerebral oficial, si insiste en algo es en que, desgraciadamente para los que escuchan y asienten, no hay más Realidad que la que está en venta y que, habiendo sido naturalizados sus modelos de éxito basados en la fuerza bruta, el poder, el dinero y el arribismo, ya no hay alternativas a nuestro modo de vida.
Esto no sólo es falso sino que se me antoja que las posibilidades de vivir otra vida deben ser infinitas y además, por fortuna, muchos sabemos de algunas y, todavía mejor, no idénticas, sino múltiples, imprevisibles y desde luego, siempre en construcción sin fin.
Dejemos de pensar nuestra vida en términos de materia prima a la que extraer plusvalía y empecemos a vivirla como vida con sentido (sentido que afirme, incluso, la posibilidad del libre sinsentido). Pongamos fin a la larga noche de los zombis, rescatemos nuestra vida de la muerte presente, de la administración de muerte que la condena. Tengamos el valor de usarla enajenada de su valor de compra y sumisión, trabajando en prácticas que nos ayuden a recuperar tiempo de vida, denunciando e intentando eliminar las relaciones de explotación y profundizando en la democratización de la vida pública. Cualquier herramienta es buena, como la poesía rescatada de la muerte del arte y revivida para nuestro vivir. Ella nos puede ayudar a crecer, a alcanzar la vida auténtica mientras hacemos el auténtico arte de nuestro tiempo: la libre producción de acontecimientos, de acciones relevantes, perturbadoras y significativas desde las que construirnos individual y colectivamente, generando nuevas identidades y conciencias sociales, transformándonos, en tanto energía antagónica, en una fuerza comprometida en la potenciación de la emancipación autoconsciente de todos los seres humanos.
MIEDO A TENER MÁS MIEDO
A nadie importa la opresión si no el precio al que pagan la hora.
La tierra, si no la renta.
El mar, mientras puedan bañarse.
Los animales, mientras puedan comerse.
Los pobres, mientras queden lejos...
A nadie importa una mierda el río
mientras les engañen diciéndoles que de puta madre.
Las pilas, mientras no estén gastadas.
Las ratas, mientras no aniden en sus casas.
Las causas de una huelga, sino el retraso del autobús.
La reforma laboral, sino el próximo concierto.
La capa de ozono, sino la velocidad de su bólido.
La política, sino la pasta que se puede sacar en ella.
La tolerancia, sino si el vecino está limpio...
Como si los pantalones no fueran los nuestros,
a nadie importa que sigamos
meando contra el viento,
mientras aguante la tela
.
La tierra, si no la renta.
El mar, mientras puedan bañarse.
Los animales, mientras puedan comerse.
Los pobres, mientras queden lejos...
A nadie importa una mierda el río
mientras les engañen diciéndoles que de puta madre.
Las pilas, mientras no estén gastadas.
Las ratas, mientras no aniden en sus casas.
Las causas de una huelga, sino el retraso del autobús.
La reforma laboral, sino el próximo concierto.
La capa de ozono, sino la velocidad de su bólido.
La política, sino la pasta que se puede sacar en ella.
La tolerancia, sino si el vecino está limpio...
Como si los pantalones no fueran los nuestros,
a nadie importa que sigamos
meando contra el viento,
mientras aguante la tela
A Orihuela
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“Es preciso seguir luchando por aquello en lo que uno cree, sin esperanza de vencer ”
Passolini













