 | Carlos Fuentealba docente asesinado por la Policía de Neuqué |  |
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Tum
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 Carlos Fuentealba docente asesinado por la Policía de Neuqué
Opinión
Argentina
Todos somos Carlos Fuentealba
Por: Prof. Juan Carlos Sánchez (especial para ARGENPRESS.info) *
Fecha publicación: 08/04/2007 Imprimir nota
Tema: Represión en Argentina
La protesta docente neuquina dejó el triste saldo de la muerte del compañero docente Carlos Fuentealba, a manos de un cartucho de gas lacrimógeno lanzado por un policía asesino que obedeció ciegamente las órdenes emanadas desde una Gobernación Provincial, cuya gestión está teñida por las relaciones de vasallaje antes que el respeto por los Derechos Humanos y por el Estado de Derecho.
Sin embargo, teniendo en cuenta la política del Gobierno Nacional, el esquema represivo es funcional a los intereses de toda una clase política que, desde la debacle del 2001, se ha dedicado a consolidar sus privilegios antes que servir al pueblo, sus legítimos mandantes. Son estos mandatarios, con aires de señores feudales en pleno siglo XXI, aliados con el poder económico que precisa sostener sus intereses consolidados durante la década del `90 para la perpetuación de las desigualdades sociales.
Una protesta. Represión. Muerte y terror. Todo confluye en una Política de Estado destinada a conservar los derechos de unos pocos a expensas de las grandes mayorías sumergidas en la pobreza y en la indigencia, que naturalmente comienzan a organizarse para la defensa de sus propios intereses, los que amenazan la supervivencia del irritante privilegio de ser los convidados de piedra en el banquete del Ingreso Nacional. Pero esa organización legítima pretende ser arrasada mediante los carros de infantería, mediante la ejecución sistemática de una cultura represiva, con el saldo de muertos y heridos que conocemos en cada protesta social.
Al igual que en el pasado reciente, nadie está exento de sufrir estas tristes consecuencias. No importa su militancia, no importa la trinchera que cada uno de nosotros haya elegido, solamente importa estar a favor de la vida y de la dignidad humana para convertirse en el enemigo, en el blanco móvil de las balas políticas, económicas, sociales y policiales destinadas a preservar el orden instituído por el neoliberalismo que, hoy día, algunos llaman neodesarrollismo.
Hoy fue el Profesor Carlos Fuentealba, mañana podemos ser nosotros mismos y eso es lo grave. Peor aún, se está señalando mediante estas acciones explícitas e implícitas que no se puede ni se debe protestar y que reclamar es un delito...
Pero tampoco podemos olvidar que este escenario nos indica que ha comenzado la decadencia de Sobisch como Gobernador de Neuquén, porque esta muerte constituirá su segura defunción política al igual que De la Rúa, en el 2001 y que Duhalde, en el 2002. Desde el feudalismo de los Saadi a hoy, hemos visto cómo han caído gracias a la movilización popular aunque todavía queda el existente en San Luis, con los Rodríguez Saá; en Formosa, con los Insfrán y Joga y en Santa Cruz, con los Kirchner y sus laderos. Todos ellos con las mismas características: el autoritarismo, el capricho, el clientelismo y el amiguismo...
También puede decirse que la muerte del compañero influirá sensiblemente en la coyuntura electoral a nivel nacional. Nadie puede hacerse el distraído acerca del verdadero discurso del kirchnerismo, cuya política es continuadora del modelo económico y social iniciado en 1976 a pesar de blandir los Derechos Humanos como caballito de batalla en la campaña electoral y en la publicidad oficial. Resulta evidente que comenzará una decadencia, con el antecedente de la desaparición de Jorge Julio López, en la cual se advertirá la intención de ratificar los Convenios Internacionales sobre Terrorismo para establecer la pobreza como hipótesis de conflicto y así legitimar la represión ante las protestas sociales en aumento, pues ellas constituyen una seria amenaza a sus ambiciones desmedidas de poder.
Hoy todos somos Carlos Fuentealba. Somos todos docentes. Somos todos trabajadores. Somos todos apaleados y gaseados en aras de perpetuar el capricho de la clase política y las necesidades de la burguesía que pretende continuar con su capitalismo en serio a toda costa, no importa las vidas humanas que ello requiera.
Y es gravísimo que asi sea. El Estado tiene el deber de garantizar los derechos de los ciudadanos, pero cuando se convierte en el arma del poder económico para sus propios fines y desdeñando a quienes debiera defender, estamos ante un Estado violador de los Derechos Humanos. Esto lo debemos tener en cuenta porque, de lo contrario, nos encontraremos ante la indefensión total y por ende, se impone movilizarnos para que cese la represión y se disuelva definitivamente el aparato represivo.
Somos todos Carlos Fuentealba. Somos todos ciudadanos y tenemos el legítimo derecho de peticionar a las autoridades, aunque ellas pretendan cercenar nuestras expresiones en aras de una Argentina más justa, sin desigualdad y sin exclusión.
http://www.argenpress.info/nota.asp?num=041265&Parte=0
____________ “El destino de cada hombre no es la cultura, ni la sociedad como institución, sino los semejantes”.
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Tum
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Opinión
Responsabilidad primaria de Sobisch pero el PEN tiene lo suyo
Al maestro lo mató el proyectil, el plan económico y el ingreso desigual
Por: Emilio Marin (LA ARENA)
Fecha publicación: 08/04/2007
Ahora que ocurrió la tragedia, el gobierno de Neuquén y gobierno nacional ponen caras de compungidos y dicen lamentar la muerte del maestro. Ambos derivan la culpa sobre el sargento que apretó el gatillo. ¿Y el plan económico monopolista?
Carlos Fuentealba era profesor y había nacido en San Martín de los Andes. Ejercía la docencia en Neuquén, tenía 41 años, estaba casado y tenía dos hijas. Hay que emplear los verbos en tiempo pasado porque lamentablemente el profe de química ya no podrá dar clases. Fue alevosamente asesinado por un policía que le disparó a dos metros de distancia, de atrás –como matan los cobardes-, con un cartucho de gas lacrimógeno que impactó en su nuca. Ese gas hace llorar a la gente que lo respira. Este gas ha hecho llorar a muchos argentinos, aunque sus pulmones estuvieran muy lejos de ese cruce de la ruta 22, donde los huelguistas reclamaban por un sueldo digno y blanqueos.
El supuesto autor del disparo, sargento de la policía Daniel Poblete, está detenido. La fiscal Sandra Taboada juntará las pruebas que lo incriminen efectivamente o no, y esa detención procura abrir una válvula para que pierda presión la situación política. ¿Será así? El lunes habrá un paro masivo en la docencia de todo el país, luego del llamado efectuado por CTERA, cuya dirección venía siendo cuestionada debido a su falta de compromiso con los conflictos en la Patagonia y otras latitudes.
Se sabía que el dueño del pulgar que jaló del gatillo, el pasado miércoles, iba a terminar detenido. Sobisch, en su demorada conferencia de prensa del jueves, para sacarse el fardo, había dicho que “al culpable le va a caer todo el peso de la ley”. ¿Acaso el mandatario podía tirar la primera piedra? Es que en esa misma rueda había admitido que él dio la orden a la policía de evitar que los docentes cortaran la carretera. Con su lógica, él es inocente. La muerte del maestro habría ocurrido porque hubo un exceso y un error, una explicación que los argentinos ya han escuchado de labios de dictadores como Jorge R. Videla para dar cuenta de los 30.000 excesos.
Está muy bien que la fiscal Taboada investigue al sargento de “gatillo fácil” y a otros uniformados que pueden haber hecho los disparos. Esta gente tiene una puntería envidiable. Generalmente trastabilla, se le cae el arma, se le dispara involuntariamente, etc, pero delante suyo se desploma un desocupado, un manifestante o simplemente un maestro, con un agujero en la cabeza.
Ya lo había dicho el enorme Rodolfo Walsh: la cloaca bonaerense es “la secta del gatillo alegre y los dedos en la lata”. Se quedó corto. La policía es muy parecida en todo el territorio y sobre todo si tiene como gobernador a personajes como Sobisch.
Renta y tiros
El neuquino está atravesando su segundo mandato y está candidateado por la derecha para las presidenciales de octubre. Alguna vez una cámara oculta lo mostró negociando la aprobación de leyes con diputados de la oposición a cambio de prebendas. Como la justicia suele ser genuflexa con los poderosos e impiadosa con los débiles, Sobisch no fue a parar a ningún calabozo pese a la cámara indiscreta y varias pruebas en su contra. Más, fue premiado con un segundo mandato.
Su continuidad en el poder estuvo determinada por los negociados con que favoreció a Repsol-YPF. En junio de 2000 el gobernador anunció en Madrid los términos de la negociación con la petrolera, según la cual se le extendía por diez años, hasta 2027, la concesión de gas y petróleo, especialmente provechosa en el área Loma de la Lata.
Quién ganó y quién perdió es de fácil lectura. A Neuquén le ingresaron 100 millones de dólares y a la Nación 300 millones; la empresa tendría un plus de entre 37 y 39.000 millones de verdes billetes a lo largo de la década de regalo. Esa operación no sólo generó sonrisas entre Alfonso Cortina, por entonces titular de Repsol, y el ex ministro de Economía José Luis Machinea. El ladino Sobisch también festejó y tendría sus millonarias razones.
La privatización de hidrocarburos está asociada en nuestro país al vaciamiento del patrimonio público y, sin solución de continuidad, a la desocupación, con variadas consecuencias de la muerte. No fue casualidad que en esos parajes neuquinos florecieran los primeros cortes de ruta de los ex ypefianos, que pasaron de la prosperidad a la pobreza. Y que, tras las órdenes de los gobiernos de la época, llegaran los primeros velorios, como el de la trabajadora doméstica Teresa Rodríguez, muerta en Plaza Huincul, el 12 de abril de 1997.
Sobisch argüirá que él no estaba en el cargo. Es verdad, gobernaba Felipe Sapag, del mismo partido oficialista, el Movimiento Popular Neuquino. Desde entonces el MPN se fue orientando a la línea de “mano dura”, o peor aún, del “meta bala” a la protesta social. Cualquier duda se puede consultar con los fogoneros de entonces, los siguientes piqueteros, los ceramistas de Zanón, los docentes agredidos en varias oportunidades –en una con anuencia policial y utilización de matones de la UOCRA-, los mapuches, vecinos, etc.
En los últimos tres años Sobisch cristalizó una alianza política y personal con Mauricio Macri y Juan Carlos Blumberg. Este último, representante del Manhattan Institute y a favor de una “policía brava” como la neoyorquina, celebró contratos con la gobernación neuquina y la cordobesa de José M. De la Sota, sus dos gobernadores favoritos.
Lo ocurrido este miércoles en Neuquén no fue casualidad. La derecha fascistoide viene pregonando desde años que a las protestas hay que acallarlas a palos, a tiros, como sea.
Responsabilidad de Kirchner
Luego de guardar mutismo por un día, Néstor Kirchner dio sus impresiones sobre la muerte de Fuentealba. Luego de expresar su dolor, pena y pesar, el presidente rechazó “la violencia y la represión como forma de enfrentar las protestas”. Abundó en que “nosotros abogamos por una convivencia ciudadana pacífica y siempre hemos repudiado la violencia, venga de donde venga”.
El sentido de esas declaraciones fue diferenciarse de la política sobischista, pero con un dejo de la teoría de los dos demonios, perceptible cuando Kirchner aludió a “la violencia y la represión”. ¿Acaso quería criticar a la supuesta violencia de los maestros por sus cortes? ¿Estaba sugiriendo que Fuentealba era un violento?
La sospecha de que el patagónico estaba aludiendo a dos fenómenos igualmente negativos no son suposiciones de este cronista. Unos días antes, frente a la movilización docente y de otros gremios estatales en Río Gallegos, Caleta Olivia y otras localidades santacruceñas, reaccionó airado. En esa ocasión Kirchner calificó de “extorsionadores” a los trabajadores y a quienes se solidarizaban con ellos, como el obispo Juan Carlos Romanín.
Sin llegar al nivel de violencia policial utilizado por Sobisch, la actitud del vicegobernador kirchnerista Carlos Sancho y del PEN que militarizó Río Gallegos con la Gendarmería no se puede calificar como de política de “persuasión y disuasión”.
Y aún considerando que la administración Kirchner no tuviera nada que ver con Neuquén y en Salta, donde también hubo durísima represión contra los docentes, ¿acaso no puede hacer nada positivo por esos trabajadores? Si fuera por el ministro Aníbal Fernández, no. “La Nación no puede meterse en la crisis (neuquina y salteña) porque cada provincia es dueña de su poder de policía”, dijo el ministro Pilatos, perdón, el ministro político.
Es obvio que el PEN tiene su cuota de responsabilidad en el asunto. Si en Neuquén se dispara contra maestros, en Salta se tira con balas de goma y gases lacrimógenos contra los docentes, en Córdoba se reprime cuando los gremialistas se oponen a la concesión del agua potable, en Buenos Aires se golpea a los sin techo que ocupan terrenos y a los vecinos que se oponen al basurero en Brandsen, en la Capital se golpea a los ambientalistas que protestan contra la pastera Botnia, etc, por poner sólo algunos ejemplos, es señal inequívoca de que hay una política nacional en la materia. Y no meramente neuquina
Por otra parte, la política salarial y educacional es parte esencial de la administración nacional, que ya sabía desde febrero que aumentando a 1.040 pesos de bolsillo la remuneración del maestro -gran parte en negro- no satisfacía los reclamos.
El mismo día que balearon a Fuentealba los diarios informaban que la recaudación había registrado otra fuerte suba en marzo, 33,3 por ciento. Pero el maestro no iba a recibir su parte del superávit fiscal. Para él había un proyectil.
http://www.argenpress.info/nota.asp?num=041269&Parte=0
____________ “El destino de cada hombre no es la cultura, ni la sociedad como institución, sino los semejantes”.
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Tum
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Argentina
A los que no les importa la vida de los demás
Por: Edgardo Carlos Engelmann (especial para ARGENPRESS.info)
Fecha publicación: 08/04/2007
Tema: Represión en Argentina
A Sobisch, Kirchner y sus secuaces de los gabinetes y a unos cuantos más no les importa nada la vida de los demás. Si, la vida de ninguno que no sean ellos mismos.
Si les importara algo no pertrecharían a las policías con elementos de lucha contra el pueblo que protesta. Nada, ni un solo cartucho de balas de goma ni de gas lacrimógeno. Mucho menos balas de verdad en la policía que custodia edificios públicos o bancos o cualquier propiedad. Ni que hablar el hecho de mandar soldados entrenados de Gendarmería nacional a pelear en orden de batalla contra el pueblo unido y desarmado que pide o hasta que se adueña de cosas.
No, estos desgraciados privilegian, junto con una enorme cantidad de equivocados, los bienes materiales a la vida de la gente. Desde ya que aquí se encuentra el silencio oficial ante las contaminaciones de los explotadores de la tierra. La anuencia y la ayuda real a las empresas que echan a los aborígenes de sus tierras como el siglo XIX en la Campaña del Desierto liderada por el genocida que tiene estatuas y nombres de calle y ningún presidente ni cuerpo legislativo tuvo el valor de sacar.
No, no lo hacen porque la vida de la gente no les importa. Porque prefieren que los pobres mueran ignorantes y de desnutrición en un país con superávit fiscal obscenamente repartido entre empresas y empresarios ricos, y usado para perpetuarse en el poder.
La muerte del maestro neuquino, con una granada de gas que le explotó en la nuca, adentro de un auto, tirada por un asesino a sueldo y órdenes del asesino Sobisch (me enseñaron que el que manda matar es igual de culpable que el que mata y que es un agravante el hacerlo por dinero, en la secundaria, en una materia llamada Derecho Usual y Práctica Forense) es la gota que debe colmar el vaso de la paciencia de los que se consideran parte del pueblo.
Los que matan al pueblo no son parte del pueblo. Son de otro pueblo o grupo agresor. Son asesinos de gente inerme. Son personas a los que no les importa la vida de los demás. Posiblemente por lo mismo que los nazi mataban a los judíos y a los gitanos. Porque los consideraban 'Untermenschen' (subhumanos). Estos que matan para disolver manifestaciones consideran a los manifestantes menos personas que ellos mismos y por eso los pueden matar. Consideran a los pobres, menos personas y por eso los pueden matar con balas o de miseria.
El hecho de Neuquén debería costarle la carrera política Sobisch, Kirchner, Filmus y todos los que no salieron inmediatamente a repudiar y a tomar medidas para castigar el despropósito. A Macri como socio político de Sobisch, a Lavagna que nunca dijo que con Sobisch no haría nada porque era una basura moral. Y así, la lista es larga, lamentablemente larguísima.
Las necesidades y las rutas son del pueblo, al igual que las calles que los políticos cobardes vallan. Ninguna propiedad vale una vida.
¿O algún político se atreve a debatir conmigo diciendo lo contrarió?
El docente Carlos Fuentealba es auxiliado por médicos luego del artero ataque de la Policía de la Provincia de Neuquén. Luego fallecería al no reponerse de las heridas sufridas.
(foto: - RIO NEGRO ON LINE)
http://www.argenpress.info/nota.asp?num=041267&Parte=0
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Tum
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Argentina: Carlos Fuentealba, la Patagonia rebelde, y la historia que continúa
P.D: Un escrito de denuncia, de testimonio, de resistencia que desenmascara al poder y a quienes encendieron esta mecha, no copio por su extensión,lo dejo para que pasen y lean, a quien le interese."Los maestros y las maestras, en Salta y en Santa Cruz, en Neuquén y en Formosa, sintieron la presión directa del poder, y la deserción de la dirigencia sindical que ahora, tardíamente, convoca a un paro de 24 horas".
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Roble
Registrado: Mayo 2006
Mensajes: 257
Ubicación: Afueras
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Estoy siguiendo mucho este caso en la prensa.
Gracias por todo esto Tum.
____________ Somos como esos viejos árboles...
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Tum
Registrado: Julio 2005
Mensajes: 400
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Este periódico de la región es jugado y serio Roble, para seguir el caso.
Sobisch, en su peor momento
 Las últimas noticias: http://www.rionegro.com.ar/diario/2007/04/15/20074o15j03.php
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Solé
Registrado: Noviembre 2006
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Una fusilación argentina x Osvaldo Bayer
15/04/07
Ahora, los argentinos asesinamos a maestros. Después de la célebre “desaparición de personas”, llamada la “Muerte Argentina”, nos gusta el detalle y nos especializamos en docentes. Un ejemplo para el mundo. Sí, la verdad que somos originales, no sólo podemos mostrar a la faz de la tierra un ejemplar de nuestro orgullo, como Maradona, sino también esto: reprimir con tiros por la espalda a docentes. Porque sí, en todo el mundo se reprime a los movimientos del pueblo, sin ninguna duda, pero cuesta encontrar justamente esto de reprimir a docentes.
Ya teníamos un campeón en esto, Romero, el de Salta, a quien dedicamos más de una contratapa, con sus antecedentes de meterles agua fría, gases y balazos de goma. Y que pedimos más de una vez a los intelectuales peronistas que iniciaron un movimiento de criticar con dolor esta aberración. Y que pidieran a su partido la expulsión de ese ofensor de las leyes no escritas de la Etica en el trato para los segundos padres de nuestros hijos. No, no lo hicieron y ahora vuelve a repetirlo, otra vez, el gobernador Romero. Es su especialidad. Pensar esto en la tierra de la música y los cantares. Salta. Qué increíble. Pero hay alguien que ha querido superarlo. Sobisch se llama. Y batió el record. Mató al mejor.
Fuentealba. Fuente Alba. Sobisch le ganó al maestro Fuente Alba. Tiro en la nuca y ya está. Puso en primera fila a su mejor representante: el cabo primero José Darío Poblete, con los mejores títulos como antecedentes: torturador conocido que no se privaba de nada, hasta le pegaba a su mujer. La vanguardia del ejército de Sobisch. Historia de la crueldad argentina.
¿Y por qué no puede hacer eso, Sobisch? ¿Acaso Yrigoyen no reprimió a balazo limpio a los peones rurales patagónicos, a los obreros que pedían las ocho horas de trabajo de la Semana Trágica, y a los hacheros de La Forestal? ¿Y los radicales dijeron algo, acaso? No, de eso no se habla. Alfonsín respondió a la televisión española sobre las huelgas patagónicas: “No me consta”. Ya está. Hay que mirar para adelante. ¿Y qué hicimos los argentinos cuando a uno de nuestros peores criminales sonrientes, el general Bussi, le permitimos presentarse en democracia, sí, en democracia, a elecciones y, peor aún, lo eligió gobernador el pueblo de Tucumán? ¿Quién es más culpable, el pueblo –no todos por supuesto, pero sí la mayoría que lo votó– de Tucumán o Bussi? ¿Y quiénes votaron a Sobisch? ¿Sabiendo cómo piensa desde siempre y conociendo sus lineamientos absolutamente basados en la ley del más fuerte y del más codicioso? ¿Tiene la culpa Sobisch o la mayoría del pueblo neuquino que lo eligió? ¿A pesar de haber escuchado durante décadas en esas latitudes a ese ser inigualable en su grandeza y generosidad: el obispo De Nevares? En todos sus mensajes De Nevares alertó sobre la violencia del poder que siempre, siempre, en la historia fue contestada por la rebeldía de los justos. Sobisch y Romero siguieron la línea marcada por Rico, Patti, Bussi, Blumberg, y ahora tienen esa realidad. Entonces, la bala como solución. La misma solución que apoyan suavemente por ahora, candidatos que se fotografían sonrientes con pobres niñas de las villas miseria.
Para salvarse, Sobisch redactó esa solicitada lamentable donde se nos aparece con la teoría de los dos demonios: compara a Fuente Alba con los dos policías muertos por malhechores en el Gran Buenos Aires. No, eso es fácil. Sí, es la famosa teoría de los dos demonios con la que los legisladores de la Obediencia Debida y Punto Final quisieron interpretar todo. Dos demonios. Nunca más pero mirando hacia delante.
El justificativo de Sobisch es demasiado ingenuo para creérselo. Compara, como decimos, al docente Fuente Alba con los dos policías muertos por malhechores. Justamente es todo lo contrario: los dos policías fueron muertos por la violencia producida por el sistema, donde hay desigualdades extremas como en nuestra Argentina, en la que hay miles de adolescentes criados en el hambre y la desocupación (¡qué violencia es ésa, la peor y las más injusta de todas!). Siempre va a haber delincuentes en un sistema de reparto injusto.
Hemos tenido siempre, en este sistema, una policía que reprime a los violentos de la pobreza, pero esa policía se prosterna ante los poderosos y acepta sus dádivas por la espalda. Nadie aprueba que un joven salido de la miseria mate a un policía, pero es algo que va a ocurrir siempre en una sociedad y en un mundo que favorece al que ostenta el poder –en todas sus formas– y humilla al humilde. Dice Sobisch, estableciendo una interpretación sociológica salida de los corrillos de Wall Street: “Me duele la muerte del docente neuquino a manos de un policía. También me duele la muerte de los dos policías, en Caballito y Saavedra el día 9 de abril, a manos de delincuentes”. Claro, así es fácil. A todos nos duele la muerte. ¿Pero qué tiene que ver una cosa con la otra? El la usa como contrapartida. Es decir, compara la víctima de un lado con los homicidas del otro. Como diciendo sí, está esto, pero fíjense, está también aquello. Es decir, que tendríamos que cerrar esos casos y decir: sí es cierto, por eso unámonos, miremos hacia adelante y recemos.
No, no es así. Fuente Alba fue a reclamar por algo que tiene que ser la base de todo respeto en nuestra sociedad: la dignidad de los que enseñan a las nuevas generaciones.
La bella gente: los docentes. Una sociedad que humilla a sus docentes es una sociedad hipócrita, sórdida, usurera. Es la que tiene como ídolos y admira con sonrisa abierta a los verdaderos triunfadores de esta sociedad capitalista, de los que ayer se publicaron sus fortunas: el mexicano Carlos Slim, metido en los negocios telefónicos de la Argentina, declaró una fortuna de 53.100 millones de dólares, apenas un poquito menos que Bill Gates. Y sigue la lista. Cerremos los ojos y pensemos lo que significa esa cantidad de dinero. Mientras tanto, millones de niños tienen hambre, millones de seres humanos no tienen trabajo, se los humilla hasta el hartazgo a nuestros docentes, el mundo se envenena cada vez más con la producción irracional y Bush sigue matando niños en Irak, los fabricantes de armas sonríen ante las ganancias. Sobisch cree que esto es la democracia y procede así. Sobisch, educado en el colegio de los salesianos, el Don Bosco. Este último dato ya como ironía siniestra, o no.
La muerte del maestro por un sicario bestial que se debe haber sentido muy importante cuando recibió la orden de reprimir, supera como símbolo todo lo más deleznable. No puede haber nada más simbólico de lo abyecto. Ojalá inspire a nuestros artistas de formas e imágenes, sólo ellos pueden representar el más inmenso dolor humano. Las palabras no alcanzan.
No, el pueblo de Neuquén no puede permitir seguir siendo “gobernado” por Sobisch, tiene que decirle definitivamente que se vaya. Jugó, en su propia sed desmesurada de poder; se sintió el que maneja todas las teclas, y perdió para siempre. Usted, Sobisch, asesinó al mejor maestro. El último proyecto de ese maestro fue llevar la escuela a los albañiles. Mientras los magnates viajan en autos cada vez más pesados que envenenan más y más el ambiente, Fuente Alba quería llevar la escuela a los albañiles. Sueños.
Sueños, sí, pero peligrosos. Mejor meterle un tiro en la nuca.
Una fusilación argentina. En tierras patagónicas. No aprendimos nada. Fusilamos a las peonadas en 1921, los gauchos de la tierra. Ahora, a los docentes. Y así herimos en el alma a nuestros propios niños. Sobisch no puede seguir. Si continuara sería una inmoralidad. El pueblo neuquino no puede vivir en la inmoralidad. Tiene que inundar las calles con la protesta noble. Las palabras y los pasos. Y enlazando con cada uno de sus brazos los brazos de un docente de Neuquén, de Salta, de Santa Cruz.
Osvaldo Bayer es un escritor argentino actualmente residente en Alemania. Historiador del movimiento obrero argentino y del anarquismo, periodista y novelista, su libro más conocido, aclamado como un clásico, es: La Patagonia rebelde (4 vols.), varias ediciones (la última: Buenos Aires, Planeta, 1995). Página 12, 14 abril 2007
____________ Solé
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Tum
Registrado: Julio 2005
Mensajes: 400
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Así creo Solé, sería una inmoralidad que siga Sobisch, creo que ya no aunque todavía los docentes piden su renuncia y siguen marchando.-
____________ “El destino de cada hombre no es la cultura, ni la sociedad como institución, sino los semejantes”.
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Solé
Registrado: Noviembre 2006
Mensajes: 129
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Una pena que ocurran estas cosas. La gente sale a condenarlas pero los culpables siguen teniendo poder, porque Tum Sobisch sigue y está nombrando suplentes a los maestros ... Ulises Ruiz en Mejico ...reo de delitos que ponen la piel de gallina
Y tantos, tantos otros... Y tan fácil que sería hacer las cosas bien.. pero siempre están ahi la avaricia y la ambición sentadas sobre todos nosotros.
____________ Solé
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Tum
Registrado: Julio 2005
Mensajes: 400
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No sabía que le nombraba docentes suplentes a los maestros, lo puede hacer porque es basura y hay muchos docentes desocupados.-
Sigue sin renunciar, aunque muchos creemos que es un cadáver político, pensar que se iba a postular de presidente ...sin palabras.-
____________ “El destino de cada hombre no es la cultura, ni la sociedad como institución, sino los semejantes”.
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