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DERECHO A MORIR
Creo que éste tema es una asignatura pendiente en nuestra sociedad, que pocos somos los que nos atrevemos a tocarlo por temor al rechazo, a la incompresión o la crítica. La película "Mar Adentro" va a ser un aporte al debate social.
He traido este artículo al foro porque le creo interesante.
Loreto González Goizueta
Apoyo para los que eligen morir en casa
Si el avance de una enfermedad permite al enfermo terminal elegir su casa como el lugar donde quiere morir, siempre tendrá el apoyo de asociaciones como Morir en Casa, que respalda esta opción como la mejor.
La decisión de que el enfermo terminal pase sus últimos días en casa debe ser una opción consensuada por el paciente y los familiares que le cuidan
Cuando un enfermo entra en fase terminal son muchas las cuestiones que tanto él como sus familiares se plantean. La decisión de si el paciente quiere pasar sus últimos días en un centro hospitalario o en su domicilio es una determinación que requiere cierta reflexión.
La asociación Morir en Casa, una ONG fundada en 1999 y presida por Fernando Marín, médico de familia, defiende que los enfermos pasen en sus domicilios los últimos días de su vida. Según ha señalado el presidente de la ONG, "el hospital está pensado como un centro para curar, donde se utilizan todos los medios humanos y técnicos para solucionar las diferentes patologías. Cuando ocurre lo contrario, la muerte se concibe en el centro hospitalario como un fracaso".
Este es uno de los pilares de la asociación. Para sus integrantes, la opción de morir en casa es la mejor, siempre que sea voluntad del enfermo y de las personas que le cuidan.
Para lograrlo, la ONG cuenta con dos médicos, varias enfermeras, un auxiliar de enfermería y un grupo de voluntarios. Además, si lo requieren, reciben el apoyo desinteresado de psicólogos, abogados o notarios.
Cada unidad lleva a cabo una atención coordinada con los servicios sociales, sanitarios y otros recursos implicados. Es responsable del seguimiento individualizado de los mayores a su cargo, proponiendo un plan de cuidados al equipo, en el que participan todos los profesionales y se asignan las tareasLos objetivos específicos de la ONG incluyen conocer al anciano solo y dependiente que vive en Madrid, especialmente al que tiene riesgo de fallecer por enfermedad, y promover la utilización adecuada de los recursos para el mantenimiento o mejora de la calidad de vida del anciano proporcionándole el soporte social adecuado.
También pretende complementar la atención de los servicios sanitarios y sociales con cuidados paliativos domiciliarios, mejorando las redes de apoyo social y fomentando el voluntariado de acompañamiento a los mayores.
Proceso natural
Marín ha destacado que "las personas que acuden a la asociación afrontan el final de la vida como un proceso natural. Las familias cuidan al enfermo en su domicilio y apuestan por una asistencia médica cercana, muy humana, de confianza, que alivie tanto los síntomas como los sentimientos de soledad o de inseguridad del paciente".
Para los socios de la asociación, "aceptar este final en el domicilio no supone tirar la toalla; al menos así lo creemos. Tan sólo es afrontar la muerte como un proceso de deterioro natural en todos los seres vivos, que se puede pensar y planificar. Quizá no podamos decidir el cuándo, pero sí el cómo".
En 2002 cerca de 40 pacientes decidieron pasar sus últimos días en su casa. Para todos ellos, el hospital es un lugar frío, complicado y muy técnico: "La camilla la lleva un celador, la cama la hace un auxiliar, las medicinas las dan las enfermeras... no puedes hacer nada. También por eso se tiene cierto miedo al abandonar el hospital. Pero en realidad esto no es un obstáculo. Enseguida se aprende a hacer la cama con el paciente dentro, a cambiarle un pañal, a darle de comer e incluso a poner un tratamiento subcutáneo si es necesario".
El momento más gratificante después de todo el tiempo dedicado al enfermo es el sentimiento de satisfacción: "Les ayuda mucho a superar la pérdida".
Para obtener más información: 91-429-78-83 y
____________ La verdadera sabiduría quizá no sea otra cosa, que la sabiduría misma que cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca (E.Heine)
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Con este tema me lío. me parece superintersante pero a la vez supercomplejo. ahora mismo no sabria bien que decir porque me parece que son muchos los puntos que hay que tocar en esto. pero al menos digo eso, que me parece un tema que esta muy bien que hayas sacado, Al Atardecer. si un dia soy capaz de ir poniendo cosas ya lo haré. pero eso, que es superintereante aunque muy complejo.
____________ Si eres capaz de imaginarlo, eres capaz de hacerlo (Richard Bach).
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[i:7fcf906c11]Aunque no va directamente al tema de la eutanasia, un artículo de Javier Marías en el EP[S] de hoy trata una cosa que me parece importante: lo d elos temas que están "de moda". Lo copio y ahí queda.[/i:7fcf906c11]
Me lo comentó un amigo cineasta hará ya un año: "Las únicas películas que ahora mismo tienen asegurado el beneplácito de la crítica y el estruendo de los medios en general, son las que tratan de temas supuestamente nobles y candentes, periodísticos; o, si lo prefieres, las que sirven a la buena conciencia del espectador". No sólo voy comprobando que tenía razón, sino que además se quedó corto: la moda o la plaga ha alcanzado también a la literatura, y desde luego no es exclusiva de nuestro país.
La mayoría de esas películas recientes no las he visto, ni los libros los he leído, así que no discutiré su posible bondad artística, que no descarto en algunos casos. El problema va más allá de la calidad individual de cada obra. El problema es un síntoma y lo que a todas luces parece, más que una mera tendencia, un oportunismo, un ventajismo, una opción en sí misma demagógica y una especie de "blindaje temático" ante las críticas. El truco es simple, y ya viejo en España: en los años sesenta hubo gran cantidad de novelas, la mayoría mediocres si no muy malas, llenas de buenas intenciones extraliterarias y adscritas a lo que se llamó el realismo social. Sus autores eran "progres" de entonces, muchos de ellos luchadores antifranquistas. Sus novelas, con los límites impuestos por la censura, combatían el régimen, o denunciaban "la moral burguesa", o mostraban la "alienación" y las penurias de la clase trabajadora, y, ya sólo por eso, por ser su tema y sus intenciones los que eran, gozaban del absoluto e incondicional favor de la crítica (que siempre estuvo más bien en manos de gente de izquierdas, por pura dejadez del franquismo, que ante la palabra "cultura", ya saben, solía sacar la porra o se desentendía). Eran obras que, independientemente de sus frecuentes ridiculez y ramplonería artísticas, resultaban "inatacables", porque un ataque a ellas se identificaba groseramente, sin más, con un ataque a lo que defendían.
Pero en fin, cuando la política está prohibida todo se politiza y se distorsiona, y abusos así llegan a comprenderse. Lo que es más incomprensible y menos aceptable es que en una situación de normalidad democrática también se dé lo que podríamos llamar la "bula o impunidad temática", Si un cineasta hace una película a favor de los parados, o sobre un enfermo que implora la eutanasia, o sobre las penalidades de quienes desean abortar en Irlanda, o el maltrato a las mujeres, o los desheredados del mundo, o el hijo discapacitado de un hombre que lo rechazó por eso, o el terror de un niño al que su padre apalea (son ejemplos más o menos reales), ya sólo por ser su asunto el que es, y sus intenciones las que son (de "denuncia", de "solidaridad", de "infinita piedad": en suma, lo que los criticos cursis llaman "un aldabonazo a las conciencias"), la película en cuestión se convierte automáticamente no sólo en "inatacable" (y ay de quien se meta con ella), sino en "necesaria", "imprescindible", "valiente" y demás zarandajas, porque no hay película ni libro en el mundo que sean ni hayan sido nunca tal cosa como "necesarios". Y, a su vez, si un escritor se ocupa de las víctimas republicanas de la Guerra (con insistencia en las Trece Rosas), o de la melancólica desaparición del euskera, o del acoso laboral a la mujer, o no digamos del socorrido Holocausto y demás persecuciones totalitarias del siglo XX, entonces tendrá ya garantizados los parabienes y aun la beatería, sólo por tratar de lo que trata. Y si alguien critica literaria o cinematográficamente uno de esos libros o películas, será acusado de no suscribir las tesis políticamente correctas sustentadas por tales obras, yeso es hoy un pecado mortal como ninguno.
Entre esas películas y libros los habrá a buen seguro excelentes, medianos y pésimos, más allá de sus enaltecedores temas. Pero uno no puede por menos de percibir, en esta moda o plaga, cierto chantaje apriorístico, cierto exhibicionismo ("Miren qué compasivo soy, y por tanto cuánto lo son ustedes", parecen decir los autores a sus lectores y espectadores) y cierto aprovechamiento de mala ley. Y, desde luego, un considerable empalago: todos somos muy buenos y nos afectan las injusticias, presentes o remotas. Pero ese cine y esa literatura hay, como mínimo, una cosa que no hacen y que el arte de buena ley a menudo hacía, a saber: no turban, no inquietan, no muestran nuestra frecuente negrura, ni siquiera nuestra mezcla de generosidad y bajeza, ni siquiera el conflicto, el dilema. No, suelen ser, por el contrario, abundantes dosis de absolución y melaza, y que me disculpen las obras que, pese a su facilón asunto (también la moralidad está en elegir de qué y de qué no se habla), no incurran en eso. Alguna habrá, aunque parezca difícil; porque son obras que -por decirlo mal- se lo ponen a huevo a sí mismas; a las que la emotividad les sale gratis, les viene ya dada antes de la primera línea o el primer fotograma. Y recurrir a eso, lo siento, no es nunca artísticamente meritorio, ni tampoco es muy honrado.
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Dije que lo seguía y voy a seguirlo aunque no estoy segura de llegar a decir algo porque tengo mas dudas que soluciones.
A ver. que se tiene que tener el derecho a morir dignamente es algo que creo que tengo claro. o sea tengo claro que si mi vida ya no se va a curar de una enfermedad grave y lo unico que me queda es estar conectada a una maquina que lo unico que me hace es convertirse en mis pulmones y en mi corazon, pues creo que es preferible que me desconecten y que pueda vivir mis ultimas horas dandome cuenta y haciendo conmigo y con los demas lo que yo crea que deba hacer. y pueda claro.
Pero ahí me empiezan las preguntas. Porque lo que no se es cuando se da ese momento. ¿Le ha llegado ese momento a Stephen Hawking? (creo que se escribe así) Y no sólo a él. ¿Le ha llegado a alguien que este en la misma situación que el pero no sea un físico famoso ni nada?
Y las preguntas podian seguir hasta un monton de cosas: un subnormal grave, un tetrapléjico, un niño con malformaciones graves, un viejo con alzeimer............... y muchos mas.
A veces la gente dice que el momento llega cuando el enfermo dice que el ya no quiere seguir viendo, o sea, como en el caso de Ramón Sanpedro. pero entonces siguen surgiendo preguntas. ¿y si esta con una depresion? ¿y si uno dice que quiere morirse porque no aguanta lo que los demas vemos que se podria aguantar poerfectamente: por ejemplo que quisiera morirse alguien que va en silla de ruedas pero nada más? Y no digo ya si se trata de niños. Creo que en Holanda se ha aprobado el que sean los padres los que den la autorizacion, y eso si que me parece una bestiada. Una cosa es ser menores para una serie de cosas, y otra es ser menores para que decidan otros si tienes que vivir.
Y eso lleva a otra pregunta que no plantea para nada la película de Mar Adentro (que por cierto no me ha gustado nada). Qué pasa con lso enfermos que no pueden decidir por si mismos, ¿deciden otros por ellos?
Bueno eso, que mas preguntas que respuestas. Pero el, tema me sigue pareciendo supercomplicado.
Y otra cosa: el artículo que ha puesto Al Atardecer me parece muy interesante. dejando aparte todo lo de la eutanasia, lo que esta claro es que antes de entrar a ese debate se podían entrar a otros cien temas (por ejemplo ese de morir en casa cuando sea posible) que se refieren a como vivir bien desde el principio hasta el final. a veces me parece que todo esto de la eutanasia puede estar muy bien, pero que hay cosas mucho mas urgentes.
Y el de Millás estoy totalmente de acuerdo. yo he dicho por ahí que la película de amenabar me parece malisima (porque es superempalagosa, a mi gusto) y te ponen verde. como si por no gustarte la película fueras facha o algo asi.
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Última edición por Ahimsa el Sábado, 02 Octubre 2004, 15:04; editado 1 vez
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[i:8cd4a3e0ca]Javier Gafo (*1936 - +1991), que fue jesuita, pionero de la bioética, y catedrático de genética en la complutense madrileña, escribió el siguiente artículo en la revista “Vida Nueva” –de divulgación religiosa- el 14 de febrero de 1998, poco después de la muerte de Ramón Sampedro[/i:8cd4a3e0ca]
[b:8cd4a3e0ca]Mi amigo Ramón[/b:8cd4a3e0ca]
Mi relación con Ramón Sampedro arranca de la primavera de 1993. Una cadena de televisión -creo que TV Madrid- emitió un programa sobre la eutanasia, en que se incluyó una entrevista con él y otra conmigo -prácticamente reducida a dar lectura al Testamento Vital aprobado por la Iglesia católica-. Algunos días después recibí una carta de Ramón, escrita el 25 de abril de 1993, que conservo celosamente. Es impresionante la excelente caligrafía -escrita en mayúsculas con ese artilugio, una especie de puntero de madera, sobre un pequeño rollo de papel-, sus magníficas formulaciones y... la extrema dureza con la que trataba a la comunidad eclesial a la que representaba leyendo el Testamento Vital. Hubo dos cartas mías, otra de él, y se quitó algo de hierro a nuestra comunicación, al mismo tiempo que le anunciaba que haría lo posible para ir a visitarle...
Me acerqué a la aldea de Porto do Son el 22 de abril de 1994. Confieso que iba nervioso y con miedo, pero todo ello desapareció apenas nos saludamos. Casi inmediatamente pidió tutearme y tuvimos una cordial y profunda conversación, quizá de hasta dos horas. Desde el principio le dije que yo no quería polemizar sobre el problema ético-legal que él proponía, sino que deseaba entendemos como personas y hasta como amigos... Recuerdo que, al despedirme, iba a darle la mano, pero me di cuenta de que la única zona en que tenía sensibilidad era su cabeza y le di un beso en la frente. Desde entonces le telefoneaba con cierta asiduidad y aproveché otro viaje a Galicia para volver a charlar, más de tres horas, y entonces, en un clima de respeto y amistad, sí hablamos del problema que tanto le afectaba. La última vez que visité a Ramón fue en 1996. Al acercarme a los intrincados caminos que conducían a su casa, me tropecé con las cámaras de Antena 3TV y con Mercedes Milá, que había acudido a entrevistarle. Lógicamente, Mercedes me invitó al programa de TV en el que se iba a debatir la situación de Ramón, al que éste estuvo permanentemente conectado. Pocos días después, le volví a telefonear: en un momento me dijo que "si yo no pensaba como él, no tenía sentido mantener esta relación”. Volví a llamarle varias semanas después: estuvo correcto pero me volvió a decir que debíamos cortar esa relación. Le he escrito en las Navidades siguientes, sin recibir respuesta. Pocos días antes de su muerte, supe que se había ido a vivir con una amiga. Me alegré de ello y pensé que quizá había encontrado un camino para vivir. Me equivoqué: era un camino para morir.
Puedo confirmar personalmente lo que se ha escrito sobre sus cualidades humanas. Era un hombre culto, que había leído y meditado mucho en sus largos años de postración en su lecho. Oía permanentemente música clásica y tenía cerca de su cama un póster de Neruda. Me permitió leer sus escritos, de indudable calidad literaria y de pensamiento. Tenía, así lo dije una vez y creo que le halagó, "cara de bueno”, con unos ojos azules llamativos, que expresaban bondad y picardía. Había hecho por su cuenta un admirable ejercicio de control mental. Me decía, y así lo ha escrito, que desde su accidente se dio cuenta de que, o era capaz de controlar sus ilusiones, miedos, angustias y pulsiones -incluidas las sexuales- o se volvía loco. Daba la total impresión de que lo había conseguido. Mercedes Milá le preguntó en su entrevista sobre una palabra que resumiese su estado de ánimo; Ramón, sin titubear, le respondió: "serenidad': Ciertamente no se percibían rasgos de depresión en su persona.
Siempre me ofrecí a ayudarle y PROMI, una institución ejemplar en el campo de la discapacidad mental, con la que estoy estrechamente vinculado, le ofrecía trabajar allí en el ámbito de los programas europeos que está liderando. La última vez que le visité, pensaba haberle dicho, en el clima de amistad y sinceridad en que hablábamos, que había dos aspectos de su postura que no podía aceptar, reconociendo toda la gravedad de su situación: sus afirmaciones de que el que no compartiese sus ideas era un irracional y que, además, defendía las posturas fácticas y explotadoras que habían oprimido tradicionalmente a la sociedad. No pude hacerlo, por la presencia de las cámaras de TV. Creo poder afirmar con total sinceridad que, en ningún caso, intenté "convertirle" a mi postura sobre la eutanasia, sino que traté de que una persona tan valiosa pudiese encontrar motivos para vivir. En el fondo, tenía la misma pena que se siente al perder a un amigo entrañable que se acerca a la muerte.
Reflexionar sobre la eutanasia -o sobre la ayuda al suicidio, que era realmente el caso de Ramón- es bien distinto si se hace desde los libros o desde la situación cercana que tuve que vivir. Teníamos, aunque pueda parecer lo contrario, bastantes puntos en común: el rechazo del encarnizamiento terapéutico, la distanasia -una praxis médica centrada unilateralmente en la prolongación del proceso de muerte, usando medios desproporcionados-, la necesidad de humanizar el proceso de muerte, la ortotanasia -suelo decir que los médicos deben reconocer que la muerte humanizada de una persona constituye también un "éxito de la medicina': También coincidíamos en la importancia y valor de los testamentos vitales (y la Iglesia española ha recomendado una excelente fórmula, la que yo leí ante las cámaras de televisión) [i:8cd4a3e0ca][nota de Pablo G.: puede verse [b:8cd4a3e0ca]pinchando aquí [/b:8cd4a3e0ca]][/i:8cd4a3e0ca]. Había un primer punto de discrepancia: para los católicos, así como para otras confesiones cristianas y las religiones, se reconoce que e! dolor -sin caer en la búsqueda dolorista del mismo, ajena a la fe cristiana- puede tener un valor y un significado desde un horizonte religioso.
El otro punto de divergencia era el central en mis diferencias de pensamiento, no de amistad, con Ramón: el de si una persona puede quitar la vida a otra, porque ésta lo pide de forma reiterada, sea en la proximidad de la muerte -deberíamos acostumbramos a llamar a esto, y únicamente a esto, eutanasia- o sin esa proximidad al fin de la vida -la ayuda al suicidio, que era el caso de! buen marinero gallego-. En la entrevista con Mercedes Milá, afirmé públicamente que, en el horizonte de la cosmovisión de Sampedro -se manifestaba agnóstico y expresaba más o menos vaga esperanza de supervivencia tras la muerte- yo no podía poner reparos éticos a su petición. Aquí, en la llamada clásicamente eutanasia positiva directa, es donde se expresa la gran divergencia entre las Asociaciones a favor de la eutanasia -en el caso español DMD, Derecho a Morir Dignamente- , y la Iglesia católica, así como las grandes religiones. Porque, una cosa es decir que "la vida es nuestra y de nadie más" y otra bien distinta es que otro me la pueda quitar mediante una acción positiva. Y éste es el tremendo dilema que se presenta en todo este debate y que, insensiblemente, ha derivado hacia la eutanasia. Tampoco se puede decir que no existe diferencia ética entre las llamadas clásicamente eutanasia activa y pasiva, entre “killing” y “let to die”. En este último caso es el propio proceso de muerte del paciente, su proceso, el que le lleva a la muerte y ante el que los médicos razonablemente se oponen, por considerar que sería aplicar medidas desproporcionadas. En el primer caso, por el contrario, es el propio médico, el que le quita la vida al enfermo; es una acción positiva por la que se dispone de una vida ajena.
Éste es e! gravísimo problema en juego en toda esta discusión. Se afirma que está en juego un derecho meramente individual de la persona a disponer de su propia vida. Pero esto no es así. Estamos ante un hecho de trascendentes dimensiones sociales: el que una persona puede disponer de otra vida en un acto que, además de en muchísimas ocasiones, no en el caso de Ramón, será meramente privado. Una de las grandes autoridades en Bioética, D. Callaban, que se confiesa no-creyente, acaba así sus reflexiones sobre este tema: "Una vez que una sociedad permite que una persona quite la vida a otra, basándose en mutuos criterios privados de lo que es una vida digna, no puede existir una forma segura para contener e! virus mortal y así introducido irá adonde quiera':
Al finalizar este artículo he borrado con pena de mi agenda electrónica e! teléfono y la dirección de Ramón Sampedro. De las tres cartas suyas recibidas, en las dos primeras se dirige con un frío "Sr. Javier Gafo"; en la tercera el encabezamiento es "amigo Javier". En el programa de Mercedes Milá afirmé que estaba seguro de que Dios, en quien creo, lo recibiría en paz tras su muerte. Este es mi deseo ahora, sintiendo no haber podido despedirme de "mi amigo Ramón"...
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Me parece que lo que voy a decir va a quedar un poco raro. pero es que no puedo dejar de pensar que estará muy bien que el Norte pensemos muchos sobre eso de morir dignamente, poder decidir (no sé, me lío en eso) y tal. pero queda un poco chocante que nos liemos tanto con el derechoa morir, y nos liemos tan poco con el derechoa vivir de dos terceras partes de los seres humanos. Ya sé que una cosa no quita la otra, pero también es cierto que tendrá que haber prioridades ¿no?
____________ [b:623d48ad8e]- Una trinchera, ¿frente a qué?
- Frente a tanto cuento. Y tanta mierda"[/b:623d48ad8e]
([i:623d48ad8e]La piel del tambor[/i:623d48ad8e] de A. Pérez-Reverte)
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No es una tontería lo que dices Droma. Es lo que dices: se puede hablar de las dos cosas, pero en estos momentos nosotros nos preocupamos mucho de NUESTRO derecho morir y bastante poco del derechoa vivir de OTROS.
____________ Si eres capaz de imaginarlo, eres capaz de hacerlo (Richard Bach).
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VICTORIA LAFORA
09/05/2006Ver para contar
[size=24:caa74d630d][i:caa74d630d][color=blue:caa74d630d]El alivio de la muerte[/color:caa74d630d][/i:caa74d630d][/size:caa74d630d]
A qué estado de desesperación puede llegar un ser humano para pedir por Internet una mano que le ayude a morir. Eso ocurre cuando solo puede mover los labios, cuando depende de otro hasta en las cosas más íntimas, cuando siente que ha perdido la dignidad aunque no sea así.
La mano piadosa apareció y el pasado jueves el cuerpo sin vida de Jorge León fue hallado desconectado de la maquina que le permitía respirar. Su familia, que vivió con él la tortura de su no vida, ha hecho público un comunicado que, bajo el título de “In Memoriam” cuenta como Jorge amaba la vida y como siguió pintando y escribiendo después del accidente que le dejó en silla de ruedas.
Piden respeto a su decisión, que no se le juzgue y no se manipulen su muerte ni su vida, pero sobre todo piden la regulación legal de la eutanasia.
La muerte de Jorge León reabre otra vez, como en el caso de Ramón Sanpedro, el debate sobre el derecho a no vivir. ¿Puede la sociedad mirar para otro lado ante casos de sufrimiento tan tremendo?
La ministra de Sanidad, Elena Salgado se ha apresurado a decir que este debate, ahora, “no corresponde”. Que lo que tiene que hacer el ejecutivo es prestar toda la ayuda posible a los que sufren circunstancias parecidas.
Para la ministra la muerte digna se llama cuidados paliativos. Y es verdad que es imprescindible morir sin dolor, y es verdad que el gobierno tiene que conseguir que los cuidados paliativos lleguen a todas las personas que lo necesitan; pero la muerte de Jorge León es otra cosa.
Posiblemente el gobierno de Zapatero no puede reconocer que, en el ecuador de la legislatura, no se atreve a plantear a los ciudadanos, “votantes”, un debate de esta envergadura que pondría, otra vez, en pie de guerra a la Iglesia, al Partido Popular y a organizaciones afines.
Desde Moncloa no se sienten capaces de soportar otra campaña por el derecho a la vida. No les parece oportuno políticamente volver a dejar la calle a la derecha para que la llene de pancartas donde, seguramente, se colaría la palabra asesinato.
Pero, más temprano que tarde, algún gobierno tendrá que enfrentarse a este problema, tendrá que plantear a la sociedad un debate, duro y triste, en el que hay que marcar los límites pero en el que está en juego la libertad y la dignidad de unas personas a las que, ahora, preferimos no ver ni oír.
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Ubicación: nube, 8 (en un rinconcito soleado al Este de la raíz vallecana natal) 8P
[size=18:ff0b34d13d][b:ff0b34d13d][color=darkred:ff0b34d13d]IU-ICV pide al PSOE que cumpla su
compromiso y abra ya el debate sobre la regulación
de la eutanasia en el Congreso [/color:ff0b34d13d][/b:ff0b34d13d][/size:ff0b34d13d]
[u:ff0b34d13d]López Aguilar responderá mañana a Llamazares en la sesión de control
a una pregunta sobre este asunto [/u:ff0b34d13d]
El portavoz de IU-ICV en el Congreso, Joan Herrera, instó hoy al
PSOE a cumplir su compromiso y a abrir ya el debate sobre la
regulación de la eutanasia en la Cámara Baja. En concreto, esta
formación ha pedido al PSOE que incluya en el Pleno de la próxima
semana la proposición no de ley por la que todos los grupos, salvo PP
y CC-NC, piden la creación de una subcomisión en el Congreso para
abordar este asunto.
Según explicó Herrera en rueda de prensa, IU-ICV intentó esta
mañana durante la reunión de la Junta de Portavoces introducir en el
Pleno de la semana que viene su propia proposición de ley sobre
disponibilidad de la propia vida, pero logró la unanimidad necesaria
para ello porque el PP se opuso.
Herrera acusó a los 'populares' de practicar el "filibusterismo
parlamentario" al impedir el debate de su iniciativa, que considera
plenamente justificada y acorde a la "actualidad", tras conocerse el
caso del pentapléjico vallisoletano Jorge León.
EL PP YA SE OPUSO EN 2004
Además, recordó que ya en 2004 el PP se opuso a que el Pleno
votase una enmienda transaccional sobre esta cuestión, que después se
transformó en una proposición no de ley en la que se propone la
creación de una subcomisión de estudio en el Congreso sobre la
regulación de la eutanasia.
Habida cuenta de que el PP ha vetado la discusión de la propuesta
de IU-ICV en la próxima semana, el grupo parlamentario que preside
Gaspar Llamazares ha pedido al PSOE que utilice su cupo para someter
a debate la proposición no de ley firmada por todos los grupos,
excepto PP y Coalición Canaria-Nueva Canarias, que está pendiente de
debate desde octubre de 2004.
En este texto se instaba al Gobierno a establecer, en un plazo no
superior a seis meses, el Registro Nacional de Instrucciones Previas
que prevé la ley reguladora de la Autonomía del Paciente, así como a
reforzar, extender y fomentar el desarrollo de los cuidados
paliativos en coordinación con las comunidades autónomas y los
profesionales sanitarios.
SUBCOMISION A MITAD DE LEGISLATURA
Una vez aplicadas estas medidas, según la proposición no de ley,
el Congreso debía constituir, "transcurrida la mitad de la
legislatura", una comisión no permanente de estudio para evaluar su
aplicación.
Herrera recordó que ya se ha traspasado el ecuador de la
legislatura y que, por tanto, "ha llegado el momento de empezar a
trabajar" y de "dejar de mirar para otro lado" máxime teniendo en
cuenta que "el debate está en la calle". "Hay que hablar y legislar
para que la regulación de la eutanasia sea una realidad", sentenció.
Así, el portavoz de IU-ICV, quien explicó que precisamente el PSOE
renunció hoy a que la próxima semana se debata su proposición no de
ley sobre cuidados paliativos, recordó a los socialistas que el
Congreso debe "obedecer a sus pactos" y discutir la iniciativa
suscrita por seis grupos parlamentarios, aunque el PP pretenda
"obstruir" el debate.
Precisamente con el objetivo de que el Gobierno aclare su posición
sobre este asunto, el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares,
ha decidido modificar su pregunta en la sesión de control de mañana
para instar al Ejecutivo a explicar si piensa "abrir el proceso para
para la regulación de la eutanasia".
Aunque IU-ICV dirigió esta pregunta a la vicepresidenta primera,
María Teresa Fernández de la Vega, el Gobierno ha optado por que sea
el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, el que conteste
a Llamazares, según informaron a Europa Press en fuentes
parlamentarias.
Registrado: Agosto 2006
Mensajes: 57
Ubicación: No pasarán... pero, pasaron y aquí siguen...
[b:aba75a847d][color=indigo:aba75a847d]Julio Castro
[size=18:aba75a847d]Asfixiados pero conscientes[/size:aba75a847d] [/color:aba75a847d][/b:aba75a847d]
No sé si usted, lector o lectora han sufrido alguna vez una sensación de asfixia continuada derivada de un proceso asmático o similar. Es complicado de explicar, porque mientras no se pasa por un proceso similar no es comparable (personas con asma crónica, o con procesos alérgicos agudos sabrán de lo que hablo). Faltarte el aire es como faltarte la vida, un proceso tan automático que parece una estupidez como respirar se convierte en un esfuerzo imposible por más que se intenta, y el poco aire que obtienes no te basta para satisfacer lo que precisas. Esto te acelera y agrava el proceso, porque cada vez necesitas más y obtienes menos. Comprendo perfectamente la actuación de los médicos del Hospital Severo Ochoa cuando al llegar una mujer en esa situación optan por sedarla para reducir el nivel de angustia, ya que se trata de dos cuestiones: por una parte el bienestar de la persona aumenta y por otra, da la opción de que el proceso mejore al rebajarse el nivel de ansiedad. Siendo una enferma terminal (como parece que era, dada la gravedad que presentaba), ¿se facilitó, además, que no muriese asfixiada de manera consciente? Pues que bien, enhorabuena, espero que si algún día me encuentro en una situación similar hagan exactamente lo mismo conmigo. No tengo dioses, pero desprecio a ese dios que nos dicen que exige que sufras mientras tu cuerpo aguante. Qué cosas manda su dios.
Pensemos ahora que los dirigentes del PP están en una situación similar: se ahogan en su propia bilis contra todo y contra todos, y de paso se quieren llevar por delante al plantel de profesionales del hospital público madrileño por no decir “sí, bwana” y porque había que tapar las causas reales de la saturación en materia de atención médica en esa comunidad autónoma.
Si hubiese profesionales especialistas en medicina política, habría que sedar profundamente a esas radicales opciones políticas, hasta que volviese a respirar normalmente y no boqueando con angustia. Sería humanitario, creo yo.
Entretanto, otros y otras se ahogan de otra manera. África se nos muere ahí al ladito mismo, pero no hay un tal Lamela que denuncie las malas prácticas neoliberales que han llevado a esta situación al continente entero. África se ahoga en la miseria a la que la hemos reducido por explotación, por malas prácticas comerciales, por créditos de usura que iban a salvarlos de la explotación, la usura y el esquilmado continuo, por la nefasta “caridad cristiana” que se aplicó en lugar de la justicia social, por todas las enfermedades que les exportamos, por la extorsión en los precios de medicamentos básicos.
África se nos llevaba muriendo más de diez años contra una valla de espinos que pusimos en el norte, y eso quedaba mal que siguieran así, por eso subimos la valla y contratamos al parapeto del rey marroquí (con dinero se puede casi todo). Ahora se nos asfixia África y los africanos y africanas, porque el continente se consume por dentro, pero sus habitantes se ahogan en el mar, navegando hacia Europa.
Queda mal también esto último, por eso, parece que les vamos a encerrar en su tierra, y a tirar la llave al mar, porque así se asfixiarán bien conscientes de que se ahogan. Parece que esto también lo manda algún dios.
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