EN EL umbral del nuevo año es importante tomar conciencia de lo que ocurre en nuestro mundo en evolución continua hacia un nuevo orden internacional, social, económico y político. De estos tres grupos de cambios emergentes que afloran a la realidad a través de las noticias cotidianas que nos traen los medios de comunicación, posiblemente el más preocupante, por ser el que menos se entiende y valora, es el cambio social causante de conflictos que a menudo dejan perplejos a los gobernantes políticos encargados de resolverlos.
Podemos tomar como muestras palpables de esta situación, condicionada por cambios emergentes, las reclamaciones sociales derivadas de sectores de la sociedad que no están contentos de su situación, y protestan y actúan, unas veces con violencia y otras, con movilizaciones. Tales son los casos de las protestas juveniles en Francia, con la quema de coches. Pero también la masiva invasión de cayucos cargados de africanos que manifiestan de esta forma su derecho a una vida mejor. Otro caso de cambio emergente es la atención social hacia los temas de las religiones que diversos grupos manifiestan para defenderlas o atacarlas. Ya en el siglo pasado, André Malraux había dicho que «el siglo XXI será el siglo de las religiones».
En el tiempo en que vivimos, los hechos sociales merecen ser tenidos en cuenta porque ocurren con gran rapidez, y los políticos deberían actuar también con la misma velocidad, variando las leyes y normas legales para adaptarse a las situaciones que continuamente se producen en el ámbito social. Así, se entendería mejor que este mundo en que vivimos evoluciona continuamente; nunca mejor para reflexionar que el cambio del año. OPINIÓN , noticia de Edición Impresa
Firma: GONZALO PARENTE
Cambios emergentes LA VOZ DE GALICIA
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