[i:723b2421b6][b:723b2421b6][color=green:723b2421b6][size=24:723b2421b6]Huida hacia delante[/size:723b2421b6][/color:723b2421b6][/b:723b2421b6][/i:723b2421b6]
[color=brown:723b2421b6][size=10:723b2421b6]CARLOS CARNICERO
27/09/2006[/size:723b2421b6][/color:723b2421b6]
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“Huida hacia delante” es una frase hecha para definir el empecinamiento en el error de quien desperdicia todas las oportunidades de corregir conductas ostensiblemente erróneas. Ahora ha sido La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional quien ha confirmado el auto de procesamiento dictado por el juez Jesús del Olmo en todos sus extremos. Avala la Audiencia, con su autoridad jurisdiccional, las tesis que se someterán a juicio oral y que establecen una realidad de los hechos del atentado de Atocha que el tribunal tendrá que confirmar o refutar en sentencia.[/i:723b2421b6]
El PP, y en mayor medida sus conductores mediáticos, El Mundo y la COPE, se han empeñado en desacreditar al juez instructor y la instrucción misma de la causa del 11-M, llegando a afirmar que se habrían falsificado documentos y que el conjunto de personas e instituciones implicados en la investigación judicial de lo sucedido estarían actuando con intereses torticeros para ocultar la verdad. En la lógica de su huída hacia delante, estos irresponsables debieran dirigir ahora sus diatribas contra la Audiencia Nacional que, según estas pretensiones, se habría implicado en las maniobras fraudulentas de la Justicia española.
Si el Consejo General del Poder Judicial fuera coherente con la misión que tiene encomendada por la sociedad, hace tiempo que habría prestado algún tipo de amparo al juez instructor y a los funcionarios judiciales que están siendo permanentemente agredidos por periodistas sin escrúpulos y políticos irresponsables. Aquí, hace tiempo también que debiéramos estar acostumbrados a la cobardía colectiva que termina legalizando piscinas para no contrariar a los matones de la prensa. La pregunta que todavía está sin contestar es ¿cual es el límite de agresión a las instituciones que promoverá una acción judicial contra quienes han tomado al asalto la democracia española para, pisoteando sus instituciones, conseguir réditos económicos y políticos? ¿Hasta cuando tienen que soportar los funcionarios policiales y judiciales la calumnia cotidiana para que sus superiores emprendan acciones legales para ampararles?
Asistir cotidianamente al espectáculo que se está promoviendo desde la COPE, El Mundo y el PP empieza a resultar una ofensa insoportable, sobre todo por la falta de reacción de las instituciones ante estas conductas y por la connivencia que existe entre sectores de la sociedad, que pretenden ser respetables, con esta clase de comportamientos. Es cierto que la Constitución proclama la libertad de expresión y la libertad de acción política. Pero también que existe la capacidad de respuesta de los ciudadanos, las instituciones y los dirigentes políticos para negar respetabilidad a quienes así actúan. Si los ciudadanos, al final, ven que El Mundo es tratado como si fuera un periódico respetable y que a su director se le da tratamiento VIP en Televisión Española, cundirá la tentación de pensar que para que se legalicen construcciones ilegales y se le baile el agua a cualquiera lo mejor es tener conductas políticas de matonismo mediático.
Las huidas para delante terminan siempre cuando se produce una derrota. Y empiezan cuando se les hace frente sin complejos. Pero aquí nuestra clase política prefiere llevarse bien con los chantajistas.
http://www.elplural.com/opinion/detail.php?id=6985