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Luces y sombras de la Iglesia
He encontrado por ahí este texto de González Faus, que me dicen que es un teólogo que ha tenido problemas con la jerarquía. Y me ha parecido interesante -viendo lo que se está viendo en el Sínodo- para iniciar un tema sobre las cosas buenas y malas de la Iglesia que hablamos tantas veces.
El texto de González Faus se publicó en La Vanguardia el 25 de octubre del año pasado.
[b:da4eb51530]“A mis hermanos obispos", de José Ignacio González Faus, SJ [/b:da4eb51530]
Este verano, algunas actuaciones o palabras de la autoridad eclesiástica suscitaron dolor y queja en la opinión pública. Tanto, que alguien de vosotros llegó a hablar de un renacer del anticlericalismo y de persecución contra la Iglesia. No desconozco los ribetes sectarios de algunos anticlericalismos hispanos. Pero temo que lo que llamáis persecución no es más que la saturación y hartura de buena parte de la sociedad (tanto de no creyentes como de muchos cristianos) contra modos de actuar que nos son difíciles de entender.
Estas líneas intentan deciros, desde dentro y desde la fraternidad, lo que otras muchas voces dicen desde fuera y desde la desconsideración. He procurado contar hasta cien antes de hablar (y no cien segundos, sino cien días), para hacerlo con calma y sin resquemor. Quiero ser cristiano y serlo con la máxima fidelidad al Evangelio. Pero debo confesaros que la institución eclesiástica es la cruz de mi fe. En el corto espacio de que dispongo me gustaría deciros por qué.
1. No somos testigos del Dios Vivo sino de un pasado muerto. Como seguidores de Jesús parece que nuestra tarea debería ser: "Anunciar al hombre de hoy el Misterio más profundo, más santo y liberador de su existencia, que lo redime del miedo y de la autoalienación, y al que llamamos Dios... Mostrar al hombre de hoy el camino que conduce de forma creíble y concreta hacia la libertad de Dios". En lugar de eso moralizamos precipitadamente contra todo lo que nos incomoda. Olvidamos que "la tradición sólo puede mantenerse allí donde se buscan honradamente nuevos caminos y medios de vida". (Ambas citas y las demás que aparecen sin otra referencia en este artículo son de K. Rahner).
2. La imagen que damos de la Iglesia no es la de un "sacramento de salvación" (señal de que Dios se ha identificado gratuita y definitivamente con este mundo empecatado), sino la de una institutriz gruñona y provecta que, a base de riñas, trata de afirmarse a sí misma más que de educar. No pocas veces, y en cuanto a contenidos concretos, quizá estaría yo más cerca de vosotros que de la cultura en que me muevo. Pero lo que la sociedad adulta no soporta es ese tono de que nosotros somos los únicos buenos y todo lo demás es maldad. Por eso:
3. No damos en absoluto la sensación de amar de veras a este mundo, al que dice el Evangelio que Dios amó tanto que le envió a su Hijo, no para condenarlo sino para salvarlo. Por mal que esté, el objeto del amor de Dios es este mundo, no la Iglesia. Ésta debe ser sólo señal y cauce de ese amor; y no puede mirar al mundo como el campo del mal al que ella debe dirigir y controlar, o del que debe apartarse para vivir en otra órbita, pero siempre sin tener que aprender nada de él. "¿Por qué no nos atrevemos a decir con humildad y sosiego, variando un poco un dicho de Agustín: muchos que Dios tiene no los tiene la Iglesia, y muchos que tiene la Iglesia no los tiene Dios?".
4. No podemos seguir creyendo que toda la sociedad es católica, salvo unas pocas voces estentóreas que, o bien niegan la fe o no la reconocen en las proclamas de la Institución, pero que son minorías despreciables (aunque magnificadas por los medios). Sin embargo: "La actitud de ciertos católicos, de tipo convencido, tieso y militante, tiene algo de primitivismo cultural, algo del carácter de la pequeña burguesía que se cierra en sí misma y se atrinchera en un gueto. Esos hombres se cierran y actúan como si en el mundo sólo existieran cristianos". No es éste el mundo en que nos movemos, salvo para quienes no hayan superado aún el nacionalcatolicismo.
Por poner sólo dos ejemplos: sorprende vuestro reduccionismo de la fe cristiana a temas de moral sexual y a que la legislación civil refleje lo que consideráis lícito en este campo. En los evangelios apenas hay dos pasajes referidos a la moral sexual y son, por supuesto, exigentes como lo es todo el Evangelio. Pero la mirada de Jesús se dirigía mucho más al sufrimiento humano, a la enfermedad, a las opresiones realizadas en nombre de Dios o del Dinero, a la mujer marginada, a la posibilidad de la paz interior y a todas esas pequeñas conquistas de libertad que, cuando se dan, Jesús las leía como signos de que se está acercando el Reino de Dios. Mucho más duro es el Evangelio con los ricos, aunque esto no parece preocuparnos pastoralmente. Vuestras palabras se parecen más a las del romano Catón, que a las del judío Jesús, llamado El Cristo.
La enseñanza de la religión en la escuela es sin duda un problema por resolver. Pero entre los muchos amigos no creyentes que tengo, el 90% son fruto de aquellas clases de religión en la escuela franquista. Y esto me hace preguntarme: ¿es tan importante la obsesión por tener "grandes plataformas" cuando luego tenemos tan poco que decir desde ellas? Jesús enviaba a los suyos a predicar imponiendo una notable pobreza de medios, pero dando una gran riqueza de contenidos. Nosotros parece que nos empeñamos en evangelizar con riqueza de medios pero, hoy por hoy, con notable pobreza de contenidos.
Todos rezamos en el Breviario: "Ayuda con tu Gracia a los obispos de la Iglesia, para que con gozo y fervor sirvan a tu pueblo". Ese servicio gozoso implica un gran amor a la libertad: pues, aunque los hombres abusemos tantas veces de ella, sólo lo que brota de una libertad total merece el nombre de auténtica bondad humana.
Y perdón por estas palabras. Pero creo estar dentro de la enseñanza eclesiástica y del Catecismo, que defienden la necesidad de la opinión pública y aun de la crítica en la Iglesia. Aunque luego, como venganza camuflada, se me busquen las cosquillas por otro lado.
J. I. GONZÁLEZ FAUS, responsable del área teológica de Cristianisme i Justicia
____________ Si eres capaz de imaginarlo, eres capaz de hacerlo (Richard Bach).
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[Se ve que cuando se es obispo emérito, o sea, jubilado, se habla con total libertad. Aunque conste que no sé si Rafael Sanus decía estas cosas también cuando estaba en activo.
[b:33864a0647][size=18:33864a0647]La Iglesia en un Estado aconfesional [/size:33864a0647][/b:33864a0647]
RAFAEL SANUS ABAD, obispo auxiliar emérito de Valencia.
EL PAÍS - Opinión - 14-03-2005
Uno de los documentos más significativos y más importantes del Concilio Vaticano II es el Dignitatis humanae, la "Declaración sobre la libertad religiosa", que ha supuesto un giro de 180 grados en el comportamiento de la Iglesia con respecto a la moderna sociedad civil, pluralista y democrática. En España tuvo una gran repercusión. Dicen los historiadores del Concilio que este documento, más que ningún otro, despertó a los obispos españoles, envueltos en la nube del nacionalcatolicismo, de su "sueño dogmático". Se acabó el Estado confesional como Estado ideal para la Iglesia católica.
Este documento constata y asume lo que constituye el núcleo esencial de la antropología moderna: que la dignidad de la persona humana se fundamenta en la libertad. La Iglesia, de un modo explícito y solemne, hace suyo el espíritu de la modernidad, es decir, que los hombres actúen desde la libertad, y desde la racionalidad, puesto que la razón es el fundamento de la libertad: "La verdad no se impone de otra manera, sino por la fuerza de la misma verdad, que penetra suave y fuertemente en las mentes" (DH 1). Desde esta doctrina enseñada por el Concilio se puede deducir que el Estado confesional no sólo no constituye un ideal para la Iglesia, sino que fácilmente se convierte en un obstáculo para adherirse libremente, es decir, con dignidad humana, a Cristo y su evangelio: "Por consiguiente, el régimen de libertad religiosa contribuye no poco a favorecer aquel estado de cosas en que los hombres pueden ser invitados fácilmente a la fe cristiana, a abrazarla por su propia determinación y a profesarla activamente en toda la ordenación de la vida" (DH 10).
Pero la aconfesionalidad del Estado no implica la aconfesionalidad de los ciudadanos. Puede darse perfectamente un Estado aconfesional, en el que la mayoría de los ciudadanos sean creyentes. Es el caso de España. Entre el 80% y el 90% de los españoles se confiesan católicos, si bien sólo un escaso 30% se declara practicante. Pero lo cierto es que todos consideran la fe católica como un signo de identidad personal. A la vista de estos datos, me pareció que Rodríguez Zapatero traspasaba el ámbito de su competencia cuando, en la campaña electoral, prometió hacer de España una sociedad laica en un Estado laico. No es misión del Gobierno cambiar o moldear la sociedad, especialmente en algo tan personal y tan intransferible como la fe. Es la sociedad la que tiene que darse a sí misma una impronta más o menos laica o más o menos religiosa. Por el mismo motivo me parecen fuera de lugar las críticas a la celebración de un funeral católico por las víctimas del 11-M, porque se trataba de un acto de Estado, o a la celebración de la boda de los príncipes de Asturias en la catedral de la Almudena de Madrid y según el rito católico. ¿Dónde se celebran, por ejemplo, los funerales y las bodas de nivel estatal en el Reino Unido o en los países nórdicos, cuyas sociedades están más secularizadas que la nuestra? No se puede, de la noche a la mañana, cambiar una sociedad secularmente católica en una sociedad indiferente y agnóstica.
La Iglesia, por su parte, tiene que hacer un sincero esfuerzo para cambiar de mentalidad y asumir las consecuencias de la aconfesionalidad del Estado. Los obispos no podemos seguir actuando como si nada hubiera ocurrido. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si la Iglesia renunciara a la ayuda económica que recibe del Estado? Nada. Que estaría más cerca de la primera bienaventuranza (dichosos los pobres...) y que ganaría en libertad. Si la Iglesia quiere ser libre, tiene que cortar esos lazos que la atan al Estado. Han sonado voces por parte de miembros del Gobierno y de otros grupos políticos que suenan a chantaje puro y duro. La Iglesia puede encontrarse ante la humillante realidad de que el Gobierno desoiga su voz en las cuestiones de carácter moral o religioso, pero atienda su demanda económica. Sería como decir que a la Iglesia se le tapa la boca con dinero: ya he leído más de un artículo periodístico en este sentido.
Pero el cambio más importante debe darse, creo yo, en el lenguaje. No podemos dirigirnos a los católicos españoles, y menos aún a los no católicos, como si todos fueran miembros del Opus Dei, pongo por caso. Al contrario, en un catolicismo como el nuestro, hemos de tener en cuenta que hay frecuentemente muchos católicos, que no han recibido más catequesis que la de la primera comunión, que continúan considerándose católicos, pero han olvidado el credo que les enseñaron y tienen ideas confusas sobre los mandamientos de la ley de Dios. Es necesario, pues, un lenguaje sencillo y persuasivo, exhortativo más que dogmático. Se trata, pues, de presentar el evangelio de modo inteligible y atractivo, descubriendo su capacidad de dar respuesta a los interrogantes fundamentales del hombre y de la sociedad actual. Más aún, hay que despertar esos interrogantes que muchas veces la gente no se plantea, y hacerle salir del círculo deshumanizador del consumo y del Estado de bienestar. Jesús dice en el evangelio de San Juan: "Si alguien tiene sed, que venga a Mí y beba. Si alguien cree en Mí, como dice la Escritura, manarán de sus entrañas ríos de agua viva" (Jn 7, 37-38). El gran problema de la Iglesia hoy no es la moral sexual, ni la bioética, ni la defensa a ultranza de la vida, sino despertar la sed de Dios que no tienen los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Es lo que en el lenguaje de los teólogos y de los sociólogos se denomina "indiferencia religiosa". No es que nieguen razonadamente a Dios, es decir, no es ateísmo, sino algo mucho peor: es que Dios no les interesa, no tiene lugar en su vida. Dicho de otro modo: hay que empezar a construir por lo fundamental, no por el tejado. Como decía Jesús, refiriéndose a los hombres y mujeres de su tiempo, "están como ovejas sin pastor".
Algunos obispos hablan con tal arrogancia y seguridad, con un estilo tan tajante y autoritario, que producen alergia y aversión en quienes les leen o escuchan. Parece que siempre hablan contra alguien o contra algo. No, no es ése el estilo del Jesús de las parábolas de la oveja perdida y del hijo pródigo; del Jesús que dijo: "Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré. Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis consuelo para vuestra vida" (Mt 11, 28-29). ¿Qué alivio y consuelo pueden producir esas diatribas?
En una sociedad secularizada como la nuestra no se nos concede al Papa y a los obispos una autoridad a priori. Nos la tenemos que ganar con nuestra manera cristiana de actuar y nuestro convincente y evangélico modo de hablar. Muchos fieles perciben, aunque no lo saben explícitamente, que, excepto en las cuestiones que afectan al núcleo de la fe, que ha sido revelado por Dios, el Papa y los obispos no poseemos una autoridad indiscutible. Basta recordar el Syllabus del beato Pío IX, la rotunda condena del liberalismo, para comprobarlo. Por eso en una cultura que acentúa tanto la primacía de la razón y la autonomía del individuo, si la Iglesia no se abre al diálogo con la sociedad acabaría convirtiéndose en una secta.
Resumiendo, la libertad religiosa consiste en el derecho civil de profesar, celebrar y extender la fe. No necesitamos más. El resto, incluso el aumento del número de creyentes, se nos dará por añadidura. Lo ha dicho Jesús: "Buscad el Reino de Dios y su justicia. Lo demás se os dará por añadidura" (Mt 6, 33).
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¿Os acordáis cuando allá en enero, el portavoz de la Conferencia Episcopal dio una rueda de prensa en la que dijo que el preservativo podía admitirse según la doctrina católica en algunos casos para evitar un mal mayor? ¿Os acordáis de que aquello fue primera página en toda la prensa y que al día siguiente el portavoz tuvo que desdecirse con la vieja fórmula de "se ha interpretado mal lo que dije"?
Pues resulta que acabo de encontrar lo que publicó González Faus en "El País" el 22 de enero.
[b:af54a8eb57][size=24:af54a8eb57]Mal menor y bien mayor[/size:af54a8eb57]
José Ignacio González Faus[/b:af54a8eb57]
El País - 22.1.05
Querido Juan Antonio Martínez Camino:
Cuando el pasado martes te vimos por la televisión en los informativos de la noche, hubo entre los que estaban conmigo dos reacciones: la mayoría profetizó con ironía sabia y levantando la voz: "¡La que se va a armar!". Y acertaron. Yo me sentí más bien en sintonía contigo porque, por una vez, te vi humano en tu esfuerzo por buscar las palabras y por decir las cosas de una manera suficientemente clara pero no estruendosa. Seguramente no diste con las palabras más adecuadas, pero era casi imposible en momento tan difícil. Lo que me conmovió fue verte humano. ¡Estamos tan poco acostumbrados a que detrás de las palabra de algún señor con mitra se adivine un ser humano, en lugar de un disco rayado!
Pues bien, te pase lo que te pase, ahora quiero darte las gracias por ello. Tú y yo no nos conocemos personalmente. Doy por sentado que yo estoy en alguna lista de "objetivos" tuyos a los que debes apuntar. Tú seguramente sabrás también que, cuando vivías entre los jesuitas, eras considerado como persona muy conservadora y supongo que esto te molestaría, aunque no supimos hacerlo mejor.
Pero ahora eso da igual. Lo que pretende esta carta es ofrecerte algunos argumentos, nada progresistas sino de la más clásica teología moral tradicional en la Iglesia y anterior al Vaticano II, que quizá te hubieran ayudado en el difícil cometido de tu rueda de prensa, que buenos líos te puede traer. Te voy a remitir nada menos que a San Alfonso María de Ligorio, doctor de la Iglesia y considerado el mayor de los moralistas. Pero como vosotros ya no tenéis tiempo para husmear libros viejos en las bibliotecas, te adelanto que lo que te voy a comentar está resumido en un pequeño epítome latino de 1952, titulado Summarium theologiae moralis, de A. Arregui. Y te cito este manual porque era libro de texto en prácticamente todos los seminarios de antaño, ya en su versión latina, ya en la traducción y ampliación que hizo después Marcelino Zalba, otro moralista al abrigo de cualquier sospecha.
Pues bien, vamos al Ligorio. En su Theologia moralis reeditada en el mismo Vaticano y nada menos que por san Pío X en 1905, en el volumen I, libro II, tratado III, número 57 de esa magna obra, y precisamente al hablar de las obligaciones de la caridad (oh ironía), escribe:
"Es lícito persuadir a uno que haga un mal menor si ya está determinado a cometer un mal mayor. Y la razón es que, quien tal aconseja no pretende un mal sino un bien, es decir, que se elija un mal menor" (p. 353). Añade san Alfonso que esta opinión está avalada por autoridades morales como Sánchez, Soto, Molina, Cayetano, los Salmanticenses y otro varios (te cito sólo los más conocidos). Y continúa con ejemplos como le gustaba hacer: a quien está decidido a matar es lícito persuadirle para que en vez de eso cometa un robo o una fornicación (en la tradición posterior se decía: que robe a un rico antes que a un pobre; pero Ligorio parece buscar casos de males que no sean sólo cuantitativamente menores, sino cualitativamente, lo cual es más difícil). Lo confirma con citas de San Agustín: "Si de todas maneras lo tiene que hacer, mejor que cometa un adulterio que no un homicidio, o mejor una simple fornicación que un adulterio"... Para acabarlo de arreglar añade que tal consejo no vale sólo para personas privadas, sino para los confesores, los padres de familia y otras personas que tengan obligación de impedir pecados de sus súbditos.
Esta es la teología moral que estudiamos todos. Puede que los ejemplos no sean hoy los más pedagógicos. Pero hay que tener en cuenta que son del siglo XVIII. Como aplicación de esos principios, yo recuerdo haber comentado en mis tiempos de estudiante de moral (por allá por los años 60), el siguiente caso: a una mujer totalmente decidida a tener relaciones sexuales ilícitas, intentas disuadirla avisándola del peligro de quedarse en estado, y compruebas entonces que, si ello ocurriera está totalmente decidida a abortar. En ese caso es legítimo aconsejarle que, tras la relación, se dé al menos un lavado vaginal, para evitar tener que abortar que sería un mal mayor. Este ejemplo está mucho más en relación con lo del preservativo; pero no puedo recordar la fuente.
Lo que me gustaría añadir es que, en ese principio y en todos esos casos, de lo que se ha tratado propiamente no es de teología moral sino de sentido común. No ha intervenido para nada en esos juicios el dato que los cristianos llamamos "revelado" y que los otros podrán entender como "específicamente católico", como podría ser la sacramentalidad del matrimonio o cosas semejantes. Ni siquiera se ha tratado de desconocer la inmoralidad del preservativo, si es eso lo que preocupa a los obispos: sólo se ha dicho que, por inmoral que sea, puede ser un mal menor que contagiar el sida, cuando han fallado los otros dos principios que recomendaba The Lancet, de abstinencia y fidelidad. No se ha tratado por tanto de principios morales sino de la aplicación de esos principios con sentido común, o con aquello que los clásicos llamaban "la sindéresis". Es muy duro preguntar si es precisamente eso lo que está fallando aquí, o si, como me decía un compañero, profesor de teología moral: "Suerte que ya estoy jubilado, porque si ahora me tocase examinar a alguno de esos señores ¡tendría que suspenderlos!". Por eso creo que todos debemos preguntarnos qué está pasando.
Hace ya casi un decenio, una de las personas profundamente cristianas que he conocido, y que tiene un hijo con sida me decía: "Voy a cumplir 70 años y pronto cincuenta de matrimonio. En mi vida había visto un preservativo. Y ahora estoy repartiéndolos en la asociación que ha fundado mi hijo para ayudar padres en la misma situación que nosotros". Me pareció tan preciosamente cristiano que he vuelto a recordarlo estos días y me suscita la misma pregunta de antes.
¿Qué nos está pasando, querido Juan Antonio? ¿En nombre de qué hemos podido llegar a ese fundamentalismo inmisericorde, cuando por otro lado los obispos dicen estar preocupadísimos por la plaga del sida. ¿A qué llaman gran preocupación cuando ésta no permite ni aplicar un mal menor? Y creo ser muy consciente de lo resbaladizo que es eso del mal menor: no quiero olvidar nunca que los asesinos que lanzaron las primeras bombas atómicas hace ahora 60 años, las justificaron diciendo que era para evitar males mayores y más muertos, si no se acababa la guerra. Pero aun así, el que los hombres seamos tan capaces de abusar de la verdad, no le quita razón a ésta.
Un monseñor de la Curia romana ha dado como respuesta que recomendar así el preservativo sería abrir una puerta al sexo fácil. Esa respuesta pone de relieve lo equivocados que están los señores de Roma respecto a lo que es la actitud de la gente ante sus palabras: la puerta al sexo fácil está hoy totalmente abierta, al margen de lo que ellos digan, y les guste o no les guste. Y nadie se volverá más libertino por el hecho de que ellos se hayan vuelto más misericordiosos. Me recuerda esto unas palabras ya bastante viejas de Karl Rahner con las que concluyo:
"La iglesia docente y su magisterio presuponen silenciosamente que, cuando se dirigen a católicos, hablan a una masa relativamente homogénea de personas, en cuya visión del mundo existe sólo la fe cristiana, acompañada de un respeto más o menos absoluto frente a la autoridad del Magisterio. Esto... no es de entrada tan triste como les parece a algunos, tentados de identificar la fe salvadora con la formación teológica..."
¿Por qué no apostar pues de vez en cuando, hermano Juan Antonio, porque Dios sea más grande, mucho más grande que todos nosotros y nuestras pequeñas cabecitas? Y eso "gracias a Dios".
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[i:826e691a06]Creo que es interesante el Comunicado que, con motivo de la elección de un nuevo papa, ha sacado la Corriente por un Nuevo Concilio. Es curioso (por no decir triste) que hoy en día llame la atención leer y escuchar cosas que, como éstas, en el fondo parecen tan evidentes.
El Comunicado dice así:[/i:826e691a06]
En vísperas del Cónclave, queremos manifestar nuestro deseo de que, en el próximo pontificado, la Iglesia profundice en el trabajo que viene realizando en favor de la paz, de la justicia social y de la defensa de la dignidad de las personas y de los pueblos.
Necesitamos un Papa que aliente la misericordia, que lleve esperanza a los que sufren y promueva la liberación de los millones de hombres y mujeres víctimas de la pobreza, de la explotación económica y de la falta de respeto a los Derechos Humanos.
Para que la Iglesia pueda llevar a cabo esta misión, pedimos a Dios que nos conceda un Papa que impulse la conciliariedad en el seno de su Pueblo, facilitando la expresión y el debate acerca del papel de la fe y de la Iglesia en el mundo de hoy.
Nos gustaría que, con su Magisterio y con su ejemplo, logre crear un clima integrador, de participación y corresponsabilidad de fieles y comunidades eclesiales, donde tengan cabida un amplio espectro de puntos de vista y de sensibilidades.
Es importante que el nuevo Pontífice impulse y anime el proceso conciliar iniciado con el Vaticano II, en dirección a un nuevo concilio ecuménico, cuya convocatoria no tiene por qué ser inmediata, aunque sí visualizada como una necesidad que exige ir construyendo las condiciones adecuadas.
Consideramos que, en un futuro no muy lejano, un nuevo concilio debería ser signo de unidad y de esperanza para toda la comunidad de creyentes, fortaleciendo el papel de la Iglesia en favor de la Paz, de la Justicia Social y de la Dignidad Humana.
En cierto modo, el proceso conciliar ya está en marcha, porque en la Iglesia y en la sociedad los debates sobre los cambios que la Iglesia necesita están abiertos. Ahora necesitamos un Papa que reconozca estas preocupaciones y que manifieste voluntad y capacidad de dinamizar este proceso.
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Releyendo el foro, me he encontrado en un tema que estaba perdido por ahí el siguiente tecto, que creo que viene al pelo a este post. Lo copio tal cual está (el tema original es "corresponsabilidaden la Iglesia", pero nadie había intervenido allí)
Nota del Equipo de PAZ Y JUSTICIA: Este tema pertenece al foro del portal Sínodo-e (portal antecesor lejano de esta web), y que actualmente está temporalmente clausurado. Por respeto a aquellos usuarios, reproducimos aquí sus intervenciones anotando la fecha original y, si hace falta, el usuario. Evidentemente, cualquiera puede seguir el diálogo de estos temas.
2.mar.03
La corresponsabilidad en la Iglesia: ¿Una asignatura pendiente?
Yo creo que la corresponsabilidad en la Iglesia es una responsabilidad común que nace del bautismo, por el que todos los cristianos tenemos la misma dignidad, la misma gracia y la misma vocación a la perfección sin distinción de raza, sexo y condición. Es, por tanto, un derecho y una obligación de los cristianos, pero ¿es y puede ser hoy una realidad?.
Nuestra realidad almeriense nos dice que existen comunidades cristianas sólidamente asentadas, fervientes en la fe y en la vida, testigos del Evangelio en su ambiente, pero también, en mayor número, grupos de bautizados que llevan una vida alejada de la institución eclesial (“Cristo sì, Iglesia no”). Estos últimos no parecen sentirse corresponsables, pero, ¿son corresponsables los primeros?.
Yo, más que respuestas, sólo me hago preguntas que espero sepamos despejar entre todos:
- ¿Cómo pueden corresponsabilizarse los cristianos bautizados con la institución eclesial, de la que se sienten alejados y desafectos?.
- ¿Cómo corresponsabilizarse con una iglesia cuya acción pastoral se centra en el templo, en detrimento del mandato de Jesús de ir a todas las gentes?.
- ¿Cómo corresponsabilizarse con una iglesia crédula, en la que predomina lo cultual-devocional, en detrimento de lo profético y de la práctica de la caridad?.
- ¿Cómo corresponsabilizarse con una iglesia que practica una predicación moralizante, en detrimento de la “Buena Noticia” ?.
- ¿Cómo corresponsabilizarse con una iglesia que enseña una doctrina abstracta, desarraigada del Evangelio y de la vida, en detrimento de una presentación viva de la historia de la salvación que responda a los problemas del hombre?.
- ¿Cómo corresponsabilizarse con las piedras de tropiezo de la doctrina de la iglesia, en detrimento de los panes evangélicos que alimentan nuestra vida?.
- ¿Cómo corresponsabilizarse con una iglesia donde se practica una hegemonìa clerical excesiva, en la que se identifica Iglesia con clero, en detrimento del laicado, que permanece como simple receptor de servicios, en una perenne minorìa de edad?.
- ¿Cómo corresponsabilizarse con los autoritarismos no participativos, las desigualdades anacrónicas, la falta de libre circulación de las ideas, la no comunicación pública de las nuevas adquisiciones teológicas, la marginación de la mujer, de los sacerdotes casados, de los matrimonios en situaciones difìciles o irregulares, de los teólogos que disienten en aspectos secundarios de una interpretación rìgida, ...?.
- Mañana, como hoy hacemos con el ayer, pediremos perdón por los errores de hoy. Sin embargo, hoy marginamos, como ayer, a todos los que disienten acertadamente sobre nuestras verdades erróneas. ¿Cómo corresponsabilizarse con esta actitud que, aunque no sea intencionada, parece injusta y poco evangélica?.
- ¿Cómo corresponsabilizarse con el miedo a perder las seguridades en las que estamos instalados, que nos impiden ver la realidad y buscar la verdad, porque la verdad es nuestra, en detrimento de abrir las ventanas al mundo con esperanza y fe en el Espìritu Santo?.
- ¿Cómo corresponsabilizarse con una iglesia que parece estar más pendiente de ella misma que del Reino de Dios, confundiendo el fin con el medio?.
- ¿Cómo corresponsabilizarse con la desidia de los que somos y formamos la iglesia, que nos impide movilizarnos, aunque con ello se nos margine, para renovar profundamente la Iglesia?.
De todas formas, cuando los cristianos decimos “... venga a nosotros Tu Reino...”, nos comprometemos con Dios, que es realmente lo importante. Lo hacemos también con la Iglesia, y con todos los hombres de buena voluntad, en la medida que actuemos como medio para alcanzar el mencionado fin: EL REINO DE DIOS.
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Un aprendiz de cristiano (19-03-2001)
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En todas partes cuecen habas
[b:6add7ba5eb]06.06.05 - ECUADOR
[size=18:6add7ba5eb]Ocho años de evangelización a punto de perderse [/size:6add7ba5eb]
(texto del Comité Ecuménico de Derechos Humanos).[/b:6add7ba5eb]
Adital - Un trabajo de desarrollo comunitario en la parroquia santa María del Inti, que agrupa a barrios pobres del sur oriente de Quito, está a punto de echarse a perder por la decisión de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE) de separar a sus dos principales impulsores, los sacerdotes españoles José Luis Molina y Miguel Ángel Olmedo, ordenándoles el inmediato regreso a su país, bajo la acusaciones de "haber descuidado las misas dominicales" y de "rechazar las expresiones de la piedad popular ecuatoriana como la novena y los villancicos".
Los moradores de los barrios Lucha de los Pobres, Pueblo Unido, Rancho Los Pinos, Valle del Sur y Plywood, que asisten a las misas de estos sacerdotes, así como los padres de familia de la Escuela Inti, también impulsada por ellos, no comparten la perspectiva de la jerarquía católica. Tanto así que desde ayer en la mañana se encuentran en huelga de hambre en las puertas del Palacio Arzobispal de Quito para exigir a la CEE la reincorporación de Molina y Olmedo como párroco y copárroco de la comunidad.
Beatriz Olivares, madre de tres niños estudiantes de la escuela Inti, dice: "Nosotros no hemos tenido en otras escuelas, como tenemos en esta, el cariño y la comprensión de los padres (Molina y Olmedo) y los maestros. En ninguna escuela me han recibido con un abrazo, con un beso en la mejilla, como ellos hacen; cuando vamos, nos atienden enseguida, no nos tienen esperando. Ellos se preocupan de los pobres, no hay diferencias, todos somos iguales". Anita Troya, profesora de cuarto grado de la escuela, afirma: "El proyecto humano y evangelizador de Santa María del Inti incluye, además de la escuela donde se educan 165 niños, una biblioteca, un comedor y un dispensario médico...
Llevamos ocho años pero apenas estamos en un embrión y no es posible que lo hagan abortar de esta manera, y el causante es el ovispo Raúl Vela... En estos ocho años la jerarquía de la Conferencia nunca ha pisado estos proyectos, a pesar de que les hemos invitado, pero aun así se atreven a hacer acusaciones sin fundamento... Clamamos por ver al obispo que se enlode con nosotros y vea nuestro trabajo... Inti es un intento de hacer la realidad la utopía de Jesús, la opción por los pobres. Es decirle a la gente de aquí estamos con ustedes en las buenas y en las malas."
Todos las mujeres y hombres en huelga de hambre coinciden con Beatriz Olivares y Anita Troya. También hablan de que las misas dadas por Molina y Olmedo les han servido para reflexionar sobre la realidad del barrio y la comunidad. Los sacerdotes españoles han logrado además algo inédito: unificar a católicos, evangelistas y laicos de estos barrios en torno a un proyecto de vida, que implica el mejoramiento de las condiciones de vida sobre todo de los niños de la zona, la educación de la comunidad y la vivencia de los valores de dignidad y solidaridad entre los habitantes de esta área pobre de Quito.
A pesar de ello, y sin una investigación que la sustente, la Conferencia Episcopal se apuró a nombrar un nuevo párroco, en la perspectiva de solucionar el problema mediante los "hechos consumados". Ahora que se ha desatado una polémica pública, los voceros de la CCE intentan justificar su decisión argumentando no tener en sus archivos ningún convenio entre su institución y la Diócesis de Jérez, España, a la cual pertenecen José Luis Molina y Miguel Ángel Olmedo, que autorice su presencia y trabajo en Ecuador (aunque los sacerdotes sí lo tienen), asunto que no habían notado durante los últimos ocho años.
La sensación que corre entre las personas que conocen el Proyecto de Vida de Santa María del Inti es que el nombramiento del nuevo papa Benedicto XVI, de tendencia ultraconservadora, ha extendido su influencia hasta Ecuador, para oponerse y socavar los proyectos progresistas o que huelan a teología de la liberación.
El pasado 1 de junio, José Eguiguren, Vicario de Pastoral de la Conferencia Episcopal, acusó a los sacerdotes españoles, que han tenido una posición firme frente a esta decisión de la CEE, de "haber herido el corazón de la iglesia", por no acatar la orden de abandonar su labor y retornar a España.
¿Acusó la jerarquía católica de "haber herido el corazón de la iglesia" al cura Carlos Flores, implicado en la corrupción de las aduanas, o al sacerdote italiano Paolo Zinc, concesionario de extensas zonas mineras de oro y plata en las comunidades de Pacto y Gualea, causantes de la división y enfrentamiento con los pobladores que no deseaban la minería y sus problemas para sus comunidades?
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Ubicación: Un lugar en el mundo
Se acerca el encuentro mundial de los jóvenes con el Papa, en Colonia.
Con el título de este tema, ¿eso se incluye en "luces" o en "sombras" de la Iglesia?
jjjejejjejee perdón por la maldad, pero es que acabo de llegar del campa y de volver a comprobar (una vez más) que otra iglesia y otro mundo son posibles
____________ [b:623d48ad8e]- Una trinchera, ¿frente a qué?
- Frente a tanto cuento. Y tanta mierda"[/b:623d48ad8e]
([i:623d48ad8e]La piel del tambor[/i:623d48ad8e] de A. Pérez-Reverte)
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Pues irán un montón de jóvenes Droma. Pero habrá que tener en cuenta también al otro montón que no vamos, al otro montón que ha estado en campamentos, o en campos de trabajo, o donde sea desde sus grupos o sus parros o sus movimientos. Es lo de siempre, que se puede mirar a loe spectacular o a lo que no lo es aunque probablemente sea más auténtico.
____________ Si eres capaz de imaginarlo, eres capaz de hacerlo (Richard Bach).
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Ubicación: Un lugar en el mundo
Yo es que sigo creyendo que hay muuuuuuxas mas luces q sombras. Lo malo es cuando la parte en sombra es la que tiene el poder.
____________ [b:623d48ad8e]- Una trinchera, ¿frente a qué?
- Frente a tanto cuento. Y tanta mierda"[/b:623d48ad8e]
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Ubicación: nube, 8 (en un rinconcito soleado al Este de la raíz vallecana natal) 8P
... ...
yo no sé como alguien puede ver luz
donde no hay más que involución
una historia de crueles crímenes
una tradicional alianza con el poder
una conducta que a día de hoy
lo único que ha producido son
traiciones, divisiones y sinrazones...
yo no sé como alguien puede ver luz
donde sólo hay sombra
sin bien siempre ha sido más poética
la luz que se hace sombra
el ocaso de esta arcaica institución
lo único que arroja es miseria
mentiras y desgracias para los que
justifican su existencia (pobres, necesitados, desposeidos todos...)
y paraisos terrenales a sus
poderosos mandatarios
y a sus aliados, los del otro poder...
yo no sé como alguien puede ver luz
en una secta que por ser tan numerosa
se cree con derecho a imponer con quien
te acuestas, con quien te levantas, con quien te juntas
desde antes de nacer, hasta tu muerte y según dicen...
incluso después...
yo no sé como alguien puede ver luz
donde únicamente percibo justificación
para seguir manteniendo ese yugo
que vive de enguarrinar la esperanza
del desesperanzado
de crear ilusiones pa tapar el hambre del
hambriento
de arrojar agua en la cabeza del sediento
y bendecir a los asesinos de las ilusiones
de todo ese pueblo que dicen además
ser el pueblo... los corderos...
de eso que llaman Dios...
sencillamente, no veo la luz
excepto la de SU infierno...
La Iglesia... dos mil años viviendo del cuento,
del miedo y del sufrimiento de los borregos
que creen haber visto esa luz...
debe ser... por eso que llaman acto de fé...
y que a mí me parece un eufemismo
de obecede y sé sumiso... y sobre todo...
no pienses... que ya te dice la SMI (zanta madre iglecia)
lo que tienes que ser...
¿cómo?... como Dios manda... ...
que de lo contrario... al infierno derechico que vas...
a quemarte durante la eternidad... y no como esos pobres
mortales... que en cuanto les arrimaban el ascua...
no nos duraban... ná de ná...
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La Iglesia de la que hablas, Viento, es una Iglesia que, siendo generosos, es aboslutamente minoritaria (tanto en número como en tiempo: bastaría con que pasaras unas semanas viniendo, por ejemplo... ¡a mi parroquia y sus gentes -desde los pocos jóvenes hasta los muchos mayores!!).
No voya ser yo quien diga que la Iglesia ha sido y es una maravilla superlativa. Pero, como he dicho en otro tema, me parece que tu análisis peca de simplista. Y, como también he dicho en ese tema, no me voy a poner a desarrollarlo jejejeje (no me parece preocupante lo que cada cual pueda pensar de la Iglesia -ni de cualquier colectivo humano-; prefiero juntarme codo a codo con él, piense lo que piense ).
Registrado: Septiembre 2004
Mensajes: 666
Ubicación: nube, 8 (en un rinconcito soleado al Este de la raíz vallecana natal) 8P
[quote:013dc450af="Pablo G."]La Iglesia de la que hablas, Viento, es una Iglesia que, siendo generosos, es aboslutamente minoritaria (tanto en número como en tiempo: bastaría con que pasaras unas semanas viniendo, por ejemplo... ¡a mi parroquia y sus gentes -desde los pocos jóvenes hasta los muchos mayores!!).
[/quote:013dc450af]
al igual que tú... de la Humanidad... tan solo una minoría son los que xoden a la gran mayoría... y entre esa minoría y tus jefes no veas si xoden... porque además... el ke la otra gran mayoría sea borrega y
sumisa... tiene muuuuuuuuuuuuucho que ver con lo propagado por
tus jefes... y esa luz que abre vuestros corazones... que es la religión...
cualquier religión me da igual... lo único que consigue es hacerle el juego
al poder... dividiendo a los hombres... no sabes como me alegra saber
que los jóvenes se alejan de esos antros de apostolado... lástima que
con esa generación de mayores no se acabara tanto cuento y tanto listo
viviendo del cuento...
[quote:013dc450af="Pablo G."]
No voya ser yo quien diga que la Iglesia ha sido y es una maravilla superlativa. Pero, como he dicho en otro tema, me parece que tu análisis peca de simplista. Y, como también he dicho en ese tema, no me voy a poner a desarrollarlo jejejeje (no me parece preocupante lo que cada cual pueda pensar de la Iglesia -ni de cualquier colectivo humano-; prefiero juntarme codo a codo con él, piense lo que piense ).[/quote:013dc450af]
el mío puede ser simplista... pero el tuyo resulta cuando menos... de
guión de Disney... que fácil resulta poder borrar 2000 años de injusticias
y alianza con el poder... y en el día a día con un par de oraciones y un
mea culpa... to arreglao...y si no, siempre habrá algún dinerillo pa tapar
oscuras intenciones...
pues ya ves... yo soy más selectivo... no me junto codo con codo con
cualquiera... y menos si es pa servir a una panda de cuervos que en
nombre del Amor, hacen día sí, día también... tanto daño a la
Humanidad... y no hablemos... del freno a la LIBERTAD de esta...
Fecha y hora actual: Martes, 22 Mayo 2012, 7:58 • Todas las horas son UTC + 1 hora
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