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Instr. Pastoral "Teología y secularización..." CEE
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PAZ Y JUSTICIA
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 Instr. Pastoral "Teología y secularización..." CEE
[b:dc92c3c317][size=18:dc92c3c317]Por un cristianismo más equilibrado[/size:dc92c3c317]
José Ignacio Calleja[/b:dc92c3c317]
[i:dc92c3c317]* Facultad de Teología de Vitoria-Gasteiz[/i:dc92c3c317]
"Teología y secularización en España. A los cuarenta años de la clausura del Concilio Vaticano II" es el título de una Instrucción Pastoral que acaba de publicar en Madrid, la última Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española.
La conocí por los medios, en la noche del 10 de Abril, y ya no pude dejarla hasta leerla en su integridad. Era evidente que no estábamos ante un texto episcopal más o menos previsible. No sabía de su existencia o elaboración. Me cayó como un aguacero en medio de un descampado, sin saber dónde hallar refugio. Lo he vuelto a releer, despacio, tomando aire, intentado conectar con su inspiración más radical y, bueno, estoy recuperando mi talante más acogedor. Si nuestros Obispos han creído necesario decir esto y decirlo así, es que en conciencia lo han visto necesario. Evidentemente, en cuanto a la necesidad, todo depende de que sea cierta la tesis primera del texto, es decir, que "la cuestión principal a la que debe hacer frente la Iglesia en España es su secularización interna"; y en cuanto a decirlo así, todo depende de que sea cierta el resto de esa misma tesis, que "en el origen de la secularización está la pérdida de la fe y de su inteligencia, en la que juegan, sin duda, un papel importante algunas propuestas teológicas deficientes relacionadas con la confesión de fe cristológica" (n 5). En cuanto al primero, yo no podría citarlo sin mentar otros problemas. En cuanto al segundo, yo creo que la relación de causa a efecto es otra. Pero son opiniones en el análisis.
Como fuera que hace unos días yo había leído la Deus Caritas est y que lo había hecho con verdadera dedicación, me he encontrado con dos mundos paralelos en el modo y disonantes en las prioridades eclesiales. No hablo de contradicciones, que no las veo, ni las espero, sino de modos y prioridades en la Iglesia. Y esto es muy importante.
Seguramente la Iglesia en España tiene un problema de secularización interna, lo acepto; no el problema, pero sí un problema muy importante; y, la sociedad española en cuanto tal, uno de apostasía silenciosa; no el problema, pero sí un problema.
Que intentando salir al paso de ambos se haga una síntesis de la fe, casi un catecismo en toda regla, con los postulados, relaciones y conclusiones más compartidos en la teología y enseñanza del magisterio de la Iglesia, yo no puedo sino respetarlo y reconocerlo como enseñanza de mi Iglesia en España. Que esa síntesis, por ella mismo dicho, no puede sino tener en cuenta "algunos aspectos de la labor teológica realizada en España en los últimos decenios" (n 4) y "repasar(los) someramente (n 68), es una obviedad, pero que el texto es más que eso, y no en vano lleva 200 notas, o en páginas, 18 de texto por 10 de notas, también hay que tenerlo en cuenta.
Como yo no voy a intentar recorrer punto por punto lo que merece una reflexión de otro tipo y momento, sí diré, para referirme al modo, que está bien razonado, pero, también, muy selectivamente razonado. La teología neoescolástica luce todas sus galas y a su servicio desgrana los argumentos y, me temo, que hasta la selección de textos de la Palabra. La fe como ortodoxia queda bien expuesta en sus núcleos y relaciones más doctrinales, pero me temo que puede morir cívicamente ebria de tantas certezas y, eclesialmente, prisionera de una escuela teológica y sin valor pastoral alguno. No sé, por poner un ejemplo, cuántas veces aparece la caridad en esta exposición magisterial de la fe, pero es, sin duda, la convidada de piedra. La humanidad concreta de Jesús no hay manera de reconocerla en esta síntesis, lo cual es tremendo. Los pobres tampoco existen, las estructuras injustas o de pecado ni por asomo, la libertad humana ni mentada, la moral de los derechos humanos entre los no creyentes ni por deferencia hacia ellos, la dignidad de la persona y la vida política se juegan todas sus cartas en el momento de la concepción de la vida y en el morir, el diálogo entre fe y razón, y cómo se superan los desencuentros en una democracia, ni preguntárselo. Hay una falta de sensibilidad moral, y hasta religiosa, samaritana, caritativa y misericordiosa, y una falta de sensibilidad social y secular tan extremas, que el cristianismo que puede recuperarse desde aquí, no dejará de ser tanto o más desequilibrado que el que se denuncia, si es que éste lo es tanto como se dice. No se si más exitoso, tal vez, pero ¿más cristiano? No.
Seré el primero en reflexionar un texto teológico y magisterial de mucho contenido y valor, y de acogerlo con respeto, pero vaya por delante, honestamente, esta advertencia de graves carencias cristianas que me desazonan. No se podía decir todo, lo sé, pero hay silencios que resuenan como truenos. A ver si aceptamos todos que Dios es Amor y entendemos la teología también como "inteligencia del amor".
[i:dc92c3c317](Fuente: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=22334)[/i:dc92c3c317]
____________ + Administrador/a de PAZ Y JUSTICIA +
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#1 Sábado, 06 Mayo 2006, 8:20 |
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PAZ Y JUSTICIA
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[b:64fa177c7a] [size=18:64fa177c7a]¿Patinazo pastoral?[/size:64fa177c7a]J. I. GONZÁLEZ FAUS, responsable de teología de Cristianisme i Justícia [/b:64fa177c7a]
La Conferencia Episcopal publicó el pasado 30 de marzo un documento (Teología y secularización en España)del que la prensa habló como un texto "contra los teólogos y los medios de comunicación que los jalean". Sin entrar ahora en su contenido, me parece justo añadir que algunos obispos también sufrieron con ese texto. Y que algunos datos de procedimiento merecen ser conocidos.
1. El texto se presenta como documento pastoral, cuando es totalmente doctrinal. Un prelado (cuyo nombre considero mejor no revelar) pidió presentarlo como documento doctrinal, pero no fue escuchado. Y es que, si fuera doctrinal requeriría una práctica unanimidad más la aprobación de Roma; mientras que un texto pastoral no necesita eso.
2. 16 obispos no aprobaron el texto (7 y 9 entre votos negativos y abstenciones).
3. Se quiso despachar la aprobación del documento en una mañana y, para eso, se trató de quitar la palabra a quienes proponían enmiendas. Hasta que intervino el presidente, Msr. Blázquez, para pedir que "al menos escuchemos las enmiendas". Según parece, el texto entonces ya estaba en la imprenta y, si aparecen versiones distintas, será debido a que algunas enmiendas se incorporaron luego de impreso el documento.
4. En aquella sesión surgieron preguntas como éstas: en otros países de Europa ¿no hay problemas parecidos a los nuestros? ¿No hay también teólogos allí? ¿Son considerados culpables esos teólogos? ¿No deberíamos preguntarnos si algunas actuaciones nuestras, como la defensa sin matices de la Cope o la presencia selectiva en manifestaciones, alejan a la gente de la Iglesia, más que las voces críticas de algunos teólogos?
Todos estos datos afectan al procedimiento, sin abordar el contenido del texto. Sobre éste, me pronosticó un amigo que, en el futuro, será visto como el documento menos afortunado del episcopado español, al menos desde la famosa pastoral de 1936 a favor de la insurrección franquista. Sin entrar aún en contenidos, añadiré tres observaciones históricas de ayer, de anteayer y de hoy.
Hace unos veinte años, se intentó ya publicar un documento como éste. Entonces hubo al menos un obispo (y ahora sí que puedo decir su nombre: Echarren, hoy dimisionario de Las Palmas) que se opuso preguntando: ¿no deberíamos comenzar por examinar qué culpa tenemos nosotros los pastores en que tanta gente se aleje de la Iglesia? ¿Hemos sido fieles al evangelio? ¿Hemos dado un auténtico testimonio cristiano?
Entonces, la correlación de fuerzas en la asamblea episcopal hizo posible que el proyecto no siguiera adelante. Eran tiempos más taranconianos y menos recios,en los que incluso había diálogos entre obispos y teólogos, que continuó don Gabino cuando fue presidente de la Conferencia Episcopal. Ya sabemos que en esos diálogos no se unifican posiciones, pero al menos el contacto personal permite decir aquello de no es tan mala persona.Luego viene lo de dice algunas cosas que son verdad.Quizá más tarde se preguntan algunos cómo encajar esas cosas en las propias verdades. Y sólo desde aquí matizamos o modificamos posturas.
Segunda observación: en el siglo XVI español tuvieron problemas con la Inquisición nombres como san Juan de Ávila, Luis de Granada, Luis de León, el arzobispo Carranza (una de las figuras más grandes de la Iglesia de aquel siglo, que murió tras 17 años en la cárcel de la Inquisición), Teresa de Jesús, Ignacio de Loyola...
Se puede proponer como modelo la fidelidad de aquellos hombres a pesar de todo; y yo quisiera añadir con san Ignacio que "no hay tantos grillos y cadenas en Salamanca, que no quiera yo llevar más por amor de Cristo". Pero también sería bueno que la autoridad eclesiástica recapacite un poco: porque aquello de tropezar dos veces en la misma piedra parece ser un pecado muy humano pero, sobre todo, muy eclesiástico.
Finalmente, el documento critica el "disenso silencioso" que existe hoy en la Iglesia. No dice que, cuando el disenso deja de ser silencioso, puede costarle a uno la cátedra, por decisiones meramente administrativas, o presiones indirectas sobre las autoridades académicas, y sin ninguna posibilidad de defensa.
En cualquier caso, mi disenso sobre los procedimientos no quiere ser silencioso: puedo ampararme para ello en las olvidadas palabras de Pío XII sobre la opinión pública en la Iglesia (una Iglesia sin opinión pública será una Iglesia enferma), y en lo que dice el Catecismo sobre la legitimidad de la crítica pública cuando la autoridad se aparta del Evangelio. Añorar luz y taquígrafos es tan necesario en la Iglesia como en la sociedad.
Si hubiese que añadir algo sobre contenidos, me parece muy simplista el argumento que oímos desde hace años: "la Iglesia española ha perdido credibilidad y culpables de ello son los teólogos (sobre todo los profesores de eclesiología)". Lamento además que unas autoridades tan obsesionadas por la moral y la dignidad del ser humano en lo que afecta a la ética sexual no tengan una voz que levantar contra usos sociales quizá legales pero totalmente opuestos a la moral católica, y que ofenden la dignidad de los hijos de Dios (acumulación de pisos vacíos que ni Ruiz-Gallardón se atreve a expropiar, especulación del suelo o el trato que muchos católicos dan a empleadas de hogar inmigrantes, en cuanto a salario, seguridad social y demás).
Siento molestar con estas cosas. Pero creo que tenía razón Ratzinger cuando preguntaba hace años: el que no se oigan hoy las críticas del pasado, ¿significa que hay más amor, o que el amor a la Iglesia se ha vuelto romo y prefiere no correr riesgos? Dios lo sabe. En cuanto a nosotros, sería mejor que nos dijéramos aquello de san Pablo: "Reconozco que tienen celo religioso, pero mal entendido. Pues olvidan la forma como Dios justifica a los hombres y porfían por buscar esa justificación a su modo" (Romanos, 10 2-3).
( http://blogs.periodistadigital.com/...25658#more25658 )
____________ + Administrador/a de PAZ Y JUSTICIA +
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#2 Martes, 16 Mayo 2006, 20:03 |
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Ahimsa

Registrado: Septiembre 2004
Mensajes: 451
Ubicación: Madrid
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[quote:e42737caf1="Faus"].......... el que no se oigan hoy las críticas del pasado, ¿significa que hay más amor, o que el amor a la Iglesia se ha vuelto romo y prefiere no correr riesgos?[/quote:e42737caf1]
Lo segundo, lo segundo.
____________ Si eres capaz de imaginarlo, eres capaz de hacerlo (Richard Bach).
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#3 Domingo, 21 Mayo 2006, 9:09 |
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