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SÍNODO MADRID: Luces y sombras
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[i:7fe5f8ab56]Unos miembros de los grupos sinodales de la parroquia de Ntra. Sra de Las Rosas (arciprestazgo de San Blas, Madrid), han enviado a la Dirección del Sínodo un comunicado que creo que es interesante copiar aquí. Es del pasado 12 de enero. La Carta Pastoral del obispo a la que hace referencia, está citada en la [b:7fe5f8ab56]página especial sobre el Sínodo de Paz y Justicia[/b:7fe5f8ab56].[/i:7fe5f8ab56]

JOSÉ REDONDO DE FRANCISCO, MARIBEL LÓPEZ-MUJERIEGO RAMOS, LUIS CARLOS CHANA GARCÍA, Mª PILAR DE CASO BRIONES, DESAMPARADOS SERRANO, TERESA NOYA ARROYO, ANA LUCÍA PÉREZ CACHÓN, miembros de uno de los grupos sinodales de la parroquia Nuestra Señora de Las Rosas, en San Blas.
 
Los participantes en los grupos del Sínodo hemos recibido en octubre la Carta Pastoral del Excmo. Sr. Cardenal Arzobispo de Madrid, “Levantad los ojos. Alumbra la esperanza” para prepararnos “ante la celebración de la Asamblea Sinodal”. Tras su lectura y reflexión del documento, y una vez finalizado el trabajo de nuestro grupo sinodal en la fase preparatoria, quisiéramos dejar de manifiesto las siguientes las cuestiones:

Desde un inicio, todos los participantes de nuestro equipo éramos conscientes del carácter no vinculante del proceso consultivo que se nos proponía, pese a ello, lo afrontamos con la esperanza de aprovechar esta oportunidad para promover un debate que contribuyera a generar una dinámica de cambio y renovación en la Iglesia de Madrid.

En general, la evaluación que realizamos del proceso vivido es muy positiva, ya que nos ha permitido conocernos, reflexionar, opinar, reconocer las diferencias dentro de la Iglesia, orar, escuchar y proponer... Todo ello nos ha enriquecido, y nos permitió crear un vínculo de fraternidad en una parroquia nueva como es la nuestra, un valor que apreciamos en sumo grado.

Durante este tiempo, nos hemos reunido con la mejor voluntad y hemos pedido la luz del Espíritu. En las propuestas vertidas de cada uno de los contenidos planteados, hemos ido exponiendo lo que creíamos mejor para nuestra Iglesia de Madrid.

En síntesis, no se pone en duda nuestro gozo de pertenecer a la Iglesia católica, fundada por Jesús de Nazaret, y en la que todo se basa en el amor. La práctica de este amor nos hace felices, y esta interacción la desearíamos universalizable. Esta es la razón de nuestro vivir y el fundamento de nuestra evangelización.

En los temas reflexionados hemos ido constatando los claroscuros de la Iglesia como institución en sus 20 siglos de existencia. A lo largo de su historia la Iglesia tiene en su haber a todas luces un bagaje positivo, herencia que tantas personas buenas, la mayoría de ellas anónimas, nos han dejado. Pero también errores, que ensombrecen este hermoso recorrido. Todo esto nos obliga a estar en constante revisión y vigilancia para mejorar nuestras prácticas.

El Concilio Vaticano II nos ilusionó y nos llenó de esperanza por su impronta de “aggiornamento”, y porque la Iglesia se definió como “pueblo de Dios”, donde los sufrimientos y preocupaciones de la gente le eran inherentes. Pero el tiempo y los acontecimientos nos han ido desencantando. Percibimos que hemos ido retrocediendo y que continúan los dos modelos de Iglesia: la jerárquica y la de los fieles. Los pastores y el rebaño.

En este sentido, y en consonancia con nuestros planteamientos, queremos expresar algo que es objeto prioritario de nuestra preocupación; el posicionamiento de la Iglesia frente a las propuestas del gobierno reciente. Parece como si el único discurso de los creyentes en nuestra sociedad, el aparentemente mayoritario, fuera el de la jerarquía, identificando sus opiniones con las de toda la Iglesia.

Este talante de déficit democrático que ponemos de manifiesto, consustancial con la estructura, perturba nuestras conciencias en estos tiempos. Somos católicos y somos ciudadanos: nos debemos a Dios y al César: votamos a nuestros representantes en la vida civil. Acogemos caritativamente a nuestros obispos impuestos en la Iglesia. Opinamos, criticamos, votamos, apoyamos o censuramos en nuestro diario quehacer civil (desde nuestro sentido ético del civismo). Nos callamos, asentimos y obedecemos en nuestro ámbito eclesiástico, etc. Las contradicciones se patentizan a partir del punto de partida: Sociedad Democrática o Institución Jerárquica.

Esto se constata, una vez más, en las campañas para “movilizar las conciencias de los fieles católicos” que están promoviendo nuestros prelados y determinados “grupos de presión” dentro de la Iglesia, en clara oposición con el actual gobierno salido recientemente de las urnas, animándonos incluso, a posicionarnos en contra del reconocimiento de derechos civiles de determinados sectores de ciudadanos de nuestra sociedad actual. El resultado es que los laicos católicos que nos tomamos en serio nuestros derechos y obligaciones de uno y otro tipo, desde esa ética del civismo a la que antes apelábamos, nos lleva a una situación de gran contradicción. Como personas en nuestra integridad que somos, tenemos una única identidad, y esta dualidad nos lleva a conflictos internos de difícil solución.

Rechazando todas las tentaciones que de esta situación pueden surgir, buscamos introspectivamente luz y fuerza en la fe y la oración; y la encontramos, al constatar que el amor, el respeto, la cooperación, el diálogo… son el camino para superar diferencias y construir la paz, al ejemplo de Jesús que vino a solucionar los problemas de las personas, no a crearlos.

Los que hemos participado en este proceso de reflexión sinodal y que hemos contribuido en la elaboración de propuestas en equipo, lo hacíamos con la ilusión y esperanza en contribuir en la mejora y clarificación de la dualidad antes mencionad de nuestra Santa Madre Iglesia, tratando de aportar elementos que sirvieran para establecer posicionamientos actuales, acordes con la realidad social y cultural de la sociedad en que vivimos, para que su doctrina fuera mejor aceptada y sirviera de fermento, como la levadura en la masa.

Si hay críticas, es para reconocer nuestro pecado y rectificar. Si hay iniciativas, es con la intención de mejorar lo que tenemos. Es decir, es tiempo no sólo de protestas, sino de propuestas. Un Sínodo no se convoca con frecuencia. Aprovechemos, pues, la ocasión para mejorar y renovarnos con la experiencia y buena voluntad de todos y todas, por supuesto, asistidos por el Espíritu Santo.

Ese era nuestro pensamiento, pero al leer la pastoral del Sr. Cardenal constatamos nuestro error: “La principal y específica actividad de los miembros de la Asamblea Sinodal será escuchar y acoger la Palabra que el señor dirige hoy a su Iglesia”. Eso lo hacemos a diario en la oración. Pero un Sínodo, creíamos que era para proponer, no nuestras “certezas y creencias”, sino los problemas que nos preocupan a muchos con las soluciones que el Espíritu nos inspire.

Más adelante dice la pastoral que “Cristo es quien preside la Asamblea Sinodal en la persona del obispo” y que “él es quien recibe la misión insoslayable de garantizar y desarrollar el dinamismo propio de la comunión eclesial”; que él es el “único legislador en el Sínodo Diocesano” y “los demás miembros del sínodo sólo tienen voto consultivo”, que las conclusiones no son tales “porque falta aún la intervención personal última del obispo, que debe examinarlas, discernirlas y, posteriormente, ofrecerlas a toda la comunidad diocesana”.

Podríamos seguir tomando citas de dicho documento, pero todo parece quedar muy claro en esta última: “se trata de intentar vivir mejor la fe y la comunión eclesial y de aplicar la disciplina general de la Iglesia …”.

Nosotros considerábamos que de lo que se trataba era de juntarnos los cristianos en un momento especial (ahora crítico) para, puestos en manos de Dios, reconocer que somos pecadores, y buscando la esencia del mensaje de Jesús, para, después de practicar nosotros ese amor desinteresado al prójimo, ofrecer a la sociedad en que vivimos el mensaje de Jesús.

Constatadas las dificultades existentes para hacer compatible el modelo de contribución de los fieles que el Sínodo nos propone en la última carta pastoral recibida, y la forma de cómo nosotros entendemos que debería ser un modelo de verdadera participación, renunciamos a asistir a las sesiones sinodales, con hondo pesar de que en la institución de nuestra Iglesia, a pesar de bonitas declaraciones, a los laicos se nos siga considerando menores de edad.
 



 
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Pues no sé. me he quedado un poco mosca con este comunicado de las Rosas. No se, será que yo aun soy muy joven y no termino de entender de esto.

Pero por un lado estoy de acuerdo al cien por cien con todo lo que dice. Lo que ya no se si estoy de acuerdo es con el final, con la conclsuion. Porque si todos hacemos eso de retirarnos entonces nunca habra forma de cambiar nada. Es como en mi parroquia, si yo solo voy con mi grupo de preas, y solo participo cuando la gente somos todos de mie stilo pues nunca podremos cambiar las cosas qure tienen otros grupos mas antiguos. De hecho yoe stoy supercontenta de haber estado en un grupo sinodal de todas las edades y de todos los estilos, mucho mas que si hubiera estado en uno con mi gente.

Pero no se, ya digo que a lo mejor es que soy joven. Pero me choca eso de estar de acuerdo en todo pero llegar a una conclusion distinta: precisamente porque lo del obispo es una burrada hay que estar y participar.

pero bueno, que aunque no termine de estar de acuerdo con eso felicidades a los de las Rosas, que han pensado y meditado.  
 




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[b:623d48ad8e]- Una trinchera, ¿frente a qué?
- Frente a tanto cuento. Y tanta mierda"[/b:623d48ad8e]
([i:623d48ad8e]La piel del tambor[/i:623d48ad8e] de A. Pérez-Reverte)
 
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Y ahoar que ya me he liedo la primera ponencia (esta en otro tema y he escrito alli) lo digo con más fuerza: si todos hacemos lo de noa cudir a los sitios donde se puede hablar porque noe stamos de acuerdo, las cosas terminan siendo como son, y sale esa porquería de ponencia. Y seguro que la habran aprobado y todo. pero claro, si los que pueden decir otra cosa no van... Y luego nos quejaremos.  
 




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[b:623d48ad8e]- Una trinchera, ¿frente a qué?
- Frente a tanto cuento. Y tanta mierda"[/b:623d48ad8e]
([i:623d48ad8e]La piel del tambor[/i:623d48ad8e] de A. Pérez-Reverte)
 
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Mensaje a pesar de todo................... merece la pena 
 
Efectivamente, Droma, ayer fue aprobada la primera ponencia menos esta propuesta:
[b:59294ee56f]Realizar algún gesto comunitario de acogida del compromiso bautismal (por ejemplo, al final del Sínodo, o en las celebraciones diocesanas del Corpus Christi o de Nuestra Señora de la Almudena). [/b:59294ee56f]


Ayer, sentada en mi butaca, en la sala de la Asamblea Sinodal, me embargó una gran tristeza. Pensé: ¿Dónde están los votos de aquellos que pensaban, que esta ponencia no tenía en cuenta el camino preparatorio durante 2 años? ¿Dónde está el voto de aquellos que pensaban que las propuestas sólo eran un puñado de buenas intenciones? (y no tan buenas )

En ese momento tuve muchas ganas de levantarme, decir cuatro cosas bien dichas y marcharme. Me sentía defraudada, muy defraudada. Pero antes de hacer eso, giré mi mirada, al Padre Dios, al Padre bueno, y me di cuenta que: a pesar de todo............ merece la pena. Merece la pena seguir siendo voz de aquellos que se sienten defraudados, de aquellos que aman a una Iglesia Santa y Pecadora, y que se niegan a dejarla moribunda y triste, a aquellos que aún no hemos perdido la esperanza. Por eso, como dicen los niños, [i:59294ee56f]"yo no me desapunto[/i:59294ee56f]" Seguiremos luchando por el Reino de Dios, aunque esta vez la "batalla" nos halla tocado en nuestra propia casa.
 
 



 
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Me ha gustado mucho lo que has escrito Charada   .

Pero hay un problema. Los sinodales estáis allí haciendo lo que podáis. ¿Pero qué podemos hacer los que no somos sinodales y se nos cae el alma a los pies con esa ponencia? Porque lo que a mí me pide el cuerpo es mandar el Sínodo a la porra. Si esas conclsuiones de la primera ponencia (me estoy yendo de tema, que lo de la 1ª ponencia está en otro post, pero bueno) van a ser asi todo el rato Y SI ENCIMA VAN Y SE APRUEBAAAAAAAAAAAN, ¿qué hago, paso de todo, ahora me pienso que el sínodo no me importa y me quedo con lo que dijimos en nuestro grupo?

Y otra cosa: [size=18:cd6eb984ce]¿EN SERIO QUE LA MAYORÍA DE LA IGLESIA DE MADRID (eso se supone que es el sínodo, no?) VE VÁLIDAS ESAS PROPUESTAS? ¿YO SOY TAN RARA???????????????????????????[/size:cd6eb984ce]
 




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[b:623d48ad8e]- Una trinchera, ¿frente a qué?
- Frente a tanto cuento. Y tanta mierda"[/b:623d48ad8e]
([i:623d48ad8e]La piel del tambor[/i:623d48ad8e] de A. Pérez-Reverte)
 
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[quote:b9677ac14e="Droma"]Y otra cosa: [size=18:b9677ac14e]¿EN SERIO QUE LA MAYORÍA DE LA IGLESIA DE MADRID (eso se supone que es el sínodo, no?) VE VÁLIDAS ESAS PROPUESTAS? ¿YO SOY TAN RARA???????????????????????????[/size:b9677ac14e][/quote:b9677ac14e]

po zi    Y me joroba decirlo, pero yo antes pensaba que no, que la mayoría era gente normal. pero ahora no lo pienso asi. La mayoria es gente que le parecen muy bien esas propuestas. La gente que nos parece que son pobres, que no son propuestas, que la mayoría son palabras que valen ahora y también para cuando tengamos nietos, que no recogen nada, que hablan de una iglesia en las nubes y supersegura de sí misma............ la gente que pensamos eso somos cuatro gatos   .
 




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Si eres capaz de imaginarlo, eres capaz de hacerlo (Richard Bach).
 
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SÍNODO. CARTA DE RENUNCIA
Madrid, 24 de marzo (Jueves Santo), de 2005
TOMÁS MAZA RUIZ, Grupo 14
MADRID.

Archidiócesis de Madrid
Secretaría del Sínodo
Bailén, 8
Madrid

Queridos hermanos:

Mi nombre es Tomás Maza Ruiz, soy miembro del Sínodo y pertenezco al grupo 14. Durante un par de semanas no he podido asistir a las reuniones, debido a haber sufrido una operación quirúrgica. Durante este tiempo de descanso he podido reflexionar sobre los pros y los contras de mi asistencia a esas reuniones.

Mi intención, al aceptar ser miembro del Sínodo, era tratar de manifestar mis opiniones y, sobre todo, las del grupo que conmigo se había estado reuniendo durante dos cursos, quincena tras quincena reflejando nuestras vivencias cristianas y nuestras opiniones, casi nunca coincidentes con las de la llamada Jerarquía. En nuestros ambientes cristianos, compuestos en su mayoría por comunidades de base populares (excluidas por decisión “jerárquica” del Sínodo) se nos decía que era un intento inútil, que no nos harían caso y nosotros sabíamos que, seguramente, tenían razón. Pero, por otra parte, pensábamos que después de siglos en que no se había pedido opinión alguna al laicado cristiano, no podíamos dejar pasar la ocasión de manifestar nuestras ideas, “oportuna e inoportunamente”, y que si el diálogo entre Jerarquía y resto del Pueblo de Dios no fuera posible, nunca se nos pudiera decir que nos habían dado la oportunidad de hablar y no la habíamos aceptado.

Por estas razones y aún conociendo el Comunicado a la Dirección del Sínodo de una comunidad parroquial del Barrio de San Blas renunciando a su participación en las sesiones del Sínodo, documento que les acompaño por si lo hubieran traspapelado, decidí continuar para no defraudar a los compañeros que habían trabajado conmigo y me habían elegido para representarles.

No obstante, comparto todos los extremos del comunicado del grupo de San Blas y ahora, después de varias semanas de asistencia a las reuniones puedo agregar yo también mis experiencias y mis opiniones.

Mi primera decepción, no me la esperaba, fue la primera misa de pontifical, con toda clase de cánticos, desconocidos para mí, solemnes invocaciones a Nuestra Señora de la Almudena (¿qué quiere decir esta advocación, no es la misma María de Nazaret? ¿a qué viene el circunloquio de llamarla de “la Almudena”?), multitud de sacerdotes revestidos alrededor del altar y homilía insustancial del obispo de turno. Por cierto, el evangelio que se leyó ese día era el de la Visitación de María a su prima Isabel (Lc. 1, 39-56). Era un evangelio estupendo para proclamar el Magnificat de María, pero por sorpresa para mí se cortó por el verso 48: “porque se ha fijado en la humildad de su esclava” y se excluyó el resto del Magnificat donde María dice cosas tan sabrosas como  “derriba de sus tronos a los poderosos y exalta a los humildes”, “a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide de vacío”. Esta forma de amputar el evangelio me parece la más adecuada para desactivarlo y vaciarlo de contenido, ¿es que podían molestar a alguien estos versículos del Magnificat? Por supuesto no comulgué en esa celebración e hice propósito de no asistir a las siguientes misas.

La primera sesión, ya lo recordarán, fue caótica. Lo comprendo porque no tenían experiencia alguna de cómo manejar a seiscientas personas que, teóricamente, tenían derecho a hablar. D. Roberto Serres abusó con creces del tiempo que se le había concedido para la presentación del primer tema y, por lo menos yo, al terminar, no tenía idea de lo que había dicho. Esto repercutió en la falta de tiempo para los grupos que tenían que empezar sus discusiones a continuación y que, entre buscar el aula correspondiente, esperar a los rezagados, elegir al Secretario y al suplente, apenas tuvimos tiempo para iniciar la discusión del tema. Esto se reflejó en una protesta casi unánime de los que fuimos admitidos a expresar nuestras opiniones ante el micrófono por un tiempo exacto de tres minutos (esta vez sin tolerancia alguna) y de los secretarios que se veían impotentes para concretar ideas y propuestas ante la falta de tiempo y el hecho de que los grupos habían contestado de forma muy desigual a las preguntas. Hasta tal punto fue la protesta que la secretaría se vio obligada a volver a redactar las propuestas y trabajarlas el sábado siguiente. El sábado siguiente ya fue la cosa un poco mejor, aunque siempre la mesa se adjudicaba un tiempo generoso, e incluso al Arzobispo le sobró tiempo para contar su estancia en Roma. Sin embargo los grupos siempre estuvimos apurados de tiempo y tuvimos que trabajar “contra reloj”.

Pero lo peor no era la falta de tiempo, sino las limitaciones que se nos impusieron en las discusiones, y la principal de ellas fue la de que no se podía entrar en discusión sobre la teología sobre la que se habían construido los temarios. Una teología que yo calificaría de tridentina y alejada totalmente de la reflexión teológica actual, basada en la crítica bíblica y en la historia de los dogmas y de la teología en general. No es en una sencilla carta donde puede expresarse la contradicción entre la teología actual que, aunque no especialista en la materia, conozco y el lenguaje arcaico que se utiliza en los documentos. Por si tienen paciencia para leerlas les envío mis reflexiones personales sobre los temas 1 y 2 (el 3 no he podido tocarlo por las circunstancias personales indicadas al principio de esta carta), que pueden estar equivocadas en algunos o en muchos puntos, pero que expresan el fondo de mis creencias cristianas en el lenguaje de nuestros días.

En cuanto a las conclusiones que se nos proponen son conceptos generales sin bajar nunca a la forma práctica de llevarlas a cabo. Por ejemplo cuando se nos pide nuestro asentimiento a propuestas como “¿Es necesario impulsar en nuestros grupos y parroquias la conciencia de responsabilidad evangelizadora propia de la fe de todo católico?” no es posible contestar otra cosa más que sí. De esta manera en las votaciones se obtienen siempre la unanimidad o casi, pero ¿qué pasa cuando luego a los seglares no nos permiten los párrocos iniciativa alguna que no sea preparada y dirigida por ellos?

Y después de todo de qué sirven nuestro trabajo de dos años y nuestra dedicación semana tras semana durante varios meses a las deliberaciones sinodales cuando, previamente, el Arzobispo ya nos había advertido en su carta pastoral “Levantad los ojos. Alumbra la esperanza” que las conclusiones no son firmes “porque falta aún la intervención personal última del obispo, que debe examinarlas, discernirlas y, posteriormente, ofrecerlas a la comunidad diocesana". ¿Tanto trabajo para eso? Parece que para lo único que servimos los cristianos de a pie es para ser los acólitos de obispos y curas. ¿Dónde queda el Pueblo de Dios del que papa y obispos deben ser siervos de los siervos de Dios? ¿Nadie ha caído en la cuenta de que la palabra ministro viene de “menor”, el que está al servicio de los demás?

Por todo ello he decidido renunciar a continuar asistiendo a las reuniones. Pueden disponer de mi plaza y adjudicarla a la persona suplente nombrada. No he querido marcharme silenciosamente, de la forma en que diariamente se alejan de la Iglesia miles de cristianos aburridos de sus pastores, sino explicar por qué fui al Sínodo y porque ahora he decidido abandonarlo. Creo que ambas cosas las he hecho en coherencia con mi conciencia y tratando de no ser infiel a los que me habían elegido.

Ya sé cómo va a terminar todo. En medio de grandes celebraciones pontificales se harán públicas unas conclusiones bien intencionadas pero sin ninguna garantía de cumplimiento, debido, principalmente a su vaguedad. Saldrá en todos los medios de comunicación, y en los de la Iglesia los primeros, la impresión de que ha sido un gran éxito que ha colmado las esperanzas de todos, pero estas conclusiones caerán en el olvido en pocos meses por su inoperancia. Hemos tenido una magnífica ocasión de iniciar un diálogo fecundo entre Jerarquía y Pueblo pero este diálogo se ha frustrado por la cerrazón de la Jerarquía. ¿Cuándo volveremos a tener una nueva oportunidad?

Crean que todo lo que he hecho, antes y ahora, es porque amo a la Iglesia y porque quiero que nuevamente sea “buena samaritana” para el pueblo de nuestros días, que “anda como oveja sin pastor” y quiero como quería el Concilio que vuelva a ser Luz de las Gentes y no madre gruñona.

Un saludo cordial,

Tomás Maza Ruiz, Grupo 14

P.d.:

1.-De esta carta y sus anexos voy a enviar copias a los miembros de mi grupo, cuya dirección conozco. Me gustaría hacerlo al resto de los participantes, pero no me es posible.

2.-El próximo día 2 de abril se celebra en todo el mundo el XXV aniversario del martirio de Monseñor Óscar Romero. Sería un bonito gesto que el Sínodo recordara de algún modo el testimonio de uno de los mayores santos de nuestros días (aunque no esté canonizado) y empezara así a romper el silencio de la Iglesia oficial hacia este magnífico testigo cristiano en el mundo actual.
 



 
 
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Mensaje Votaciones en el Sínodo. 
 
Hola a todos:

Sabía que había un foro sobre el sínodo y me ha costado encontrarlo. Soy un miembro de la Asamblea Sinodal que coincide casi plenamente con el desánimo general pero que quiere seguir adelante.

Voy a ser breve:

1.- Creo que es mejor participar y dar testimonio, aunque se pueda hacer por carta, que abandonar.

2.- La carta anterior se podía haber fotocopiado y repartido en la puerta del Sínodo.

3.- ¿Porqué se votan las propuestas del Sínodo? Porque la mayoría están redactadas de una manera que no puedes rechazar o incluyen dos pensamientos y estás de acuerdo con uno. Lo que falta son propuestas novedosas y concretas.

Un abrazo a todos y espero ver el foro de vez en cuando.
 



 
 
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Hola Almar, soy una sinodal, exactamente del grupo 11 del sinodo, y me ha gustado mucho leer tu intervención en el foro. Estoy de acuerdo en el desánimo general de la Asamblea sinodal, "Aunque en las cartas que recibimos de información del sínodo no sea así"   . Pero como tú, creo que hay que participar en el Sínodo hasta el final (si nos aguantan las fuerzas), para ser testimonio, y rostro de una Iglesia de Madrid, que en muchos momentos parece olvidada por algunos estamentos de la Diócesis. Tenemos que ser aliento de esperanza y buena noticia, antes, durante y despues del Sínodo, para todos aquellos, que aún creen, que aún creemos, que nuestra Iglesia, puede cambiar, puede acercarse cada día más a una casa abierta de Buena Noticia.
Un saludo a todos: Inma. D.
 



 
 
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Buenas Almar, y bienvenida.

Yo creo que ya he dicho en otro post que respeto mucho la decisión que tomaron los de las Rosas y este otro que ha dejado el sínodo. Pero que no estoy de acuerdo con la postura. Que entiendo las razones y las comparto, pero a mi esasd razones me llevarian al extremo contrario: a estar en el sínodo.

Precisamente porque estamos gente (antes decía que estamos UN MONTÓN de gente, pero ahorfa ya no se) que queremos una iglesia distinta, lo que tenemos que hacer noe s retirarnos a nuestro grupo oal sitio donde estemos tan a gusto. Lo que habra que hacer es seguir dando la cara donde se mueva esa iglesia que queremos que cambie.

Y el sínodo tiene pinta de estar siendo penoso. Pero es sinodo, es el lugar donde decir lo que se ve bien y lo que se ve mal. Y si los que creen que hay cosas mal se retiran, pues entonces ya no hay sinodo. Valga o no valga para algo el sinodo (digo el de todos, porque el de las parroquias yo creo que ha valido y mucho) hay que estar ahi, para que luego nadie pueda decir que cuandos e pudo hablar no se hablo.

Vamos que he soltado toda una parrafada para decir que aunque supongo que las Rosas, el que se fue y Almar es probable que tengan una visión muy parecida del sínodo, lo que comparto es la postura de Almar de seguir en él.

(nota para los moderadores del foro: supongo que se habrá dejado este tema abierto y sin necesidad de registrarse para que andie se corte en escribir; pero vaya, que lo que también ocurre es que no se termina de saber quiene scribe. Por ejemplo, la Inma que ha escrito arriba es la Inma de otras veces que además me parece que también es alguien que escribe con nick??? vaya jaleo jajajaja)
 




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Si eres capaz de imaginarlo, eres capaz de hacerlo (Richard Bach).
 
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[quote:53b5b43239="Yo"]Y ahora que ya me he leido la primera ponencia (esta en otro tema y he escrito alli) lo digo con más fuerza: si todos hacemos lo de no acudir a los sitios donde se puede hablar porque no estamos de acuerdo, las cosas terminan siendo como son, y sale esa porquería de ponencia. Y seguro que la habran aprobado y todo. pero claro, si los que pueden decir otra cosa no van... Y luego nos quejaremos.  :?[/quote:53b5b43239]

Perdón que me cite a mi misma, pero es que estoy totalmente de acuerdo con lo que se está diciendo y con lo que has dicho tú Almar (bienvenida :))

A la hora de la verdad aqui lo que va a tocarhacer es lo que se va haciendo en mi grupo y mi parroquia (y supongo que se hara en otras): coger lo que hemos dicho todos los grupos de nuestra parroquia y hacerlo nosotros, vamos, hacer el sinodo para nosotros mismos desde lo que hemos dicho durante esos dos años.

Otra cosa para Inma (que yo también me lío de quién es o deja de ser jjjjjjeejjjejejeeee). Cuando dices lo de las cartas supongo que te refieres a las que estamos recibiendo desde secretaria del sinodo los que estuvimos en los grupos. Y supongo que te refieres a eso porque la persona de nuestra parroquia que esta en el sínodo también nos cuenta cosas totalmente distintas a lo que dicen las cartas. Lo malo es que no todas las parroquias tienen algo en el sinodo (y de los curas como para fiarte).
 




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[b:623d48ad8e]- Una trinchera, ¿frente a qué?
- Frente a tanto cuento. Y tanta mierda"[/b:623d48ad8e]
([i:623d48ad8e]La piel del tambor[/i:623d48ad8e] de A. Pérez-Reverte)
 
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Hola a todos soy Inma, Charada..........perdón por el folloncillo del otro día, ya se dice que las prisas nunca son buenas.

Me ha llegado hoy por escrito,  una de las intervenciones individuales de la asamblea sinodal, en la que se trataba el tema de los alejados.

Esta intervención es de Chus, una de los sinodales del grupo 11. Con su permiso, hoy la cuelgo por dos razones: una por que creo que las opiniones de los sinodales deben de llegar a cuanta más gente mejor, y dos, porque el día que intervino no pudo terminar de leerla por falta de tiempo, y creo que merece la pena leerla:

" Crecí en una familia sencilla y religiosa. Una familia donde me enseñaron a amar y respetar a todos, creándome una conciencia libre y crítica y a educar a mis hijos en libertad de pensamiento, alegría y amor.
  Compartía mi fe en una comunidad parroquial donde orábamos, compartíamos nuestra vidas, celebrábamos  los buenos acontecimientos juntos y las necesidades del barrio nos hacían pasar mucho tiempo fuera de nuestra parroquia, en las casas de los pobres.

   Cuando mis compañeros de estudios y más tarde mis compañeros de trabajo, me hablablan del escepticismo que la moral de la iglesia había sembrado en sus vidas, yo no lo entendía. He de decir que desde que estoy en la Asamble Sinodal, comienzo a saber de qué me hablaban.

  Tengo la sensación como si interiormente me retumbara una recriminación del mundo exterior contra nosotros.
  Se mencionan mucho los documentos de la iglesia, sin embargo creo que se menciona poco el evangelio.

  A mi, personalmente, tanta norma y tanto hablar de santidad  me desborda. Mi día a día es el de una madre creyente que se esfuerza por vivir cada momento con la esperanza puesta en Dios al que veo en mis hermanos los hombres.

  Desde por la mañana en la aglomeración del metro, en el trabajo con mis compañeros que muchas veces buscan respuestas coherentes en mi ejemplo, en mi parroquia escuchando a los más necesitados, visitando a los ancianos, mirando la realidad de los inmigrantes y sintiendo una iglesia envejecida que no se renueva con gente joven.
  Y de vuelta a casa, en el seno de una familia que se quiere de verdad y con un proyecto de vida común, pero respetando el crecimiento personal de cada uno. Y por supuesto como esposa, siendo fiel a un amor que hay que alimentar para que crezca cada día, dando lo mejor de mi misma, sin pesadas cargas morales, en mi relación humana, sexual y espiritual.

  Cada semana, cuando salgo de aquí y vuelvo a lo cotidiano, sobre todo aquellos a los que llamamos alejados, se interesan por mis inquietudes y me preguntan si este sínodo servirá para cambiar algo la iglesia.

  Y es que, estoy de acuerdo, ellos se han alejado de la iglesia, pero al reflexionar sobre la pregunta que tanto miedo nos da hacernos- [b:f975f35824]¿Por qué se han alejado?[/b:f975f35824] creo que es porque nosotros también nos estamos alejando de la realidad. SALGAMOS AL MUNDO, QUE EN LOS HOMBRES Y MUJERES DE HOY ESTÁ JESUS DE NAZARET, DICIÉNDONOS QUE EN ÉSTA REALIDAD, QUE ES LA NUESTRA, SE NECESITA EL MENSAJE DEL EVANGELIO, QUE ES, POR ENCIMA DE TODO, BUENA NOTICIA."
 



 
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Puf,puf, puf...

Lo que dice esa Chus se entiende, suena a Concilio Vaticano II, habla del evangelio como buena noticia, relativiza el magisterio y la doctrina, es una laica ¡y encima mujer!, opina que -en el fondo- las cosas son sencillas, y, encima, pretende que la Iglesia pensemos si tenemos alguna responsabilidad en el alejamiento de muchos.

¡¡¡¡ESA CHUS ES PELIGROSA!!!!

       
 




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Al menos, no dejó de intentarlo.
 
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Mensaje sinodo 
 
[quiero contestar a Pablo G, en relación a lo que opina al respecto de exposición de Chus.
Primero decirle, que te sobra eso de encima es mujer, tu madre que es, un extraterrestre?. Pues piensa que ella también opina, habla y decide, aunque al decidir tenerte a ti, SE EQUIVOCÓ.
Su exposición fue muy buena, porque visto desde el punto de vista de alqguien que no está metido en este tema, decirte que tiene toda la razón del mundo. La culpa de muchas de las cosas que pasan con respecto al alejamiento y más, la culpa la tienen los curas.
 



 
 
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Mensaje Sinodo 
 
Me gustaría contestar a Pablo G. sobre "ESA CHUS ES PELIGROSA".
¿Por qué te lo parece?....
¿Por lo que ha dicho?....
¿Por su forma de pensar?....
O es que es lo que pensamos muchos y no nos atrevemos a decirlo y mucho menos en un SINODO.

Un saludo para todos los que sufrís tanto en el Sínodo.
Rosa
 



 
 
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